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jueves, 20 de noviembre de 2014

Reliquias geológicas de la formación de la Tierra conservadas dentro de ésta

La mayoría de los volcanes están ubicados en la frontera entre dos placas tectónicas, y se originan cuando esas placas chocan o divergen. Sin embargo, existen volcanes que no se encuentran en los límites de placas, sino en puntos calientes que presentan mayor actividad volcánica que sus alrededores y son generados por un derretimiento anómalo en un sector del manto terrestre.
Las placas tectónicas se mueven aproximadamente a la velocidad a la que crecen las uñas de nuestras manos (7 centímetros al año) (3 pulgadas) y esto hace que finalmente un volcán intraplaca se aleje de su punto caliente y se extinga. Otro volcán surge en lugar del anterior sobre el punto caliente, y el proceso continúa repitiéndose y formando una cadena de volcanes.
El resultado final es una serie de volcanes cuyas edades respectivas siguen una tendencia lineal progresiva. En la placa del Pacífico, el más joven está al este, y al avanzar hacia el oeste los volcanes son más antiguos y más profundamente erosionados.
El equipo del geoquímico Matthew Jackson, de la Universidad de California en Santa Bárbara, Estados Unidos, se valió de mediciones de alta precisión de isótopos de helio y plomo para desentrañar la composición química y la geometría del penacho procedente del manto terrestre responsable de alimentar a los volcanes en islas de Samoa.
La investigación ha revelado que en ciertos puntos del interior de la Tierra, como la zona analizada, todavía se conservan vestigios de la formación inicial del planeta. Esos puntos calientes volcánicos, a menudo cadenas de islas volcánicas como Samoa, pueden contener vestigios de la infancia del sistema solar que de alguna manera han sobrevivido durante miles de millones de años.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11997/reliquias-geologicas-de-la-formacion-de-la-tierra-conservadas-dentro-de-esta/

jueves, 13 de noviembre de 2014

La Tierra sin nosotros

"Era el planeta perfecto, nos va a costar encontrar otro parecido"...
     El piloto Cooper observa con asombro la Tierra según se aleja en la nave "Endurance". La especie humana ha acabado devastando el paraíso  y aquí ya no hay quien viva. El hambre y las tormentas de polvo son el pan de cada día. Urge buscar otro planeta habitable y hay ya tres que despuntan en el horizonte en otras galaxias: Miller, Edmunds y Mann. Hasta ellos se puede llegar a través de un "agujero de gusano", un insólito pliegue del espacio-tiempo descubierto a la altura de Saturno.
    "El fin de la Tierra no es el fin de la humanidad"...
     Ése el mensaje de fondo de "Interstellar", cuyo estreno ha coincidido casualmente con la fiebre espacial desatada por la nave Rosetta de la ESA y por el robot Philae, al encuentro del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. En la película, situada en un futuro apremiante y cercano, también hay por cierto un novedoso robot que ha acaparado la atención mundial: TARS.
     Pero la cuestión de fondo en "Insterstellar" es la lucha por la supervivencia de la especie humana, que a esas alturas ha causado ya un daño irreversible al planeta. En medio del pandemónium, la NASA funciona en total secreto. Los políticos han cedido a las presiones de la gente para que se cancele el "programa espacial" y se concentren todos los esfuerzos en "salvar la Tierra". Demasiado tarde.
    La película de Christopher Nolan tiene sin duda sus méritos y pone sobre la mesa un interesante debate... "Los humanos no somos buenos "cuidadores", sino más bien exploradores y pioneros", asegura el piloto-granjero Cooper, que se enfrenta de una manera muy personal al dilema: "¿Qué planeta estamos dejando a nuestos hijos? ¿Acaso no será la suya la última generación sobre la faz de la Tierra?".
     Y ahora vamos a dejar a Cooper/Matthew McConoughey, a la busca de planetas imposibles, y vamos a dar la vuelta a todos estos argumentos. Como si atravesáramos otro ficticio "agujero de gusano", hágamos otro ejercicio de imaginación: la Tierra sin el hombre...
    ¿Cuánto tiempo tardaría el planeta en recuperar el equilibrio?¿Qué quedaría como vestigio de nuestro paso por el planeta? ¿Quién intentaría ocupar nuestra posición dominante?
    A todos estos enigmas intentó responder Alan Weisman en un libro imperecedero como pocos: "El mundo sin nosotros". En vez de explorar los efectos apocalípticos de la acción humana y del cambio climático, Weisman especula con una desaparición repentina de nuestra especie, de una día para otro, y se asoma a ese futuro poshumano con un ojo analítico, poco proclive al drama al estilo Hollywood.
       En ausencia de la especie humana, habría que esperar milenios para que la naturaleza recuperara "la pureza preindustrial". Los océanos harían una cura rápida de 1.000 años en cuanto dejáramos de quemar combustibles fósiles. Pero el planeta, advierte Weisman, tardaría la friolera de 100.000 años "en volver a los niveles prehumanos de dióxido de carbono".
      Despobladas las ciudades y abandonadas las granjas (las vacas y los animales domésticos acabarían corriendo nuestra misma suerte), los árboles reclamarían su espacio en bastante menos tiempo, posiblemente unos 500 años. Los desastres ecológicos serían inevitables tras nuestra marcha, y no sólo como consecuencia del cambio climático que hemos puesto en marcha...
       El legado más caliente del ser humano sería el de las centrales nucleares. Según Weisman, el destino seguro de las 441 plantas nucleares existentes sería el sobrecalentamiento. Unas se incendiarían, otras se fundirían. La naturaleza emplearía también varios siglos en limpiar estragos como los causados por la industria petrolera en las plataformas y en las refinerías del Golfo de México. La plaga de los plásticos tendrían muy ocupados a los mares, "pero eventualmente los microbios encontrarían la manera de destruirlos", afirma Weisman.
     Como el piloto Cooper cuando se alejaba en la nave Endurance, Weisman imagina desde el espacio la Tierra despoblada y se cuestiona con nostalgia, sopesando todo el poder creativo y destructivo de la especie humana: "¿Es posible que, en vez de suspirar con gran alivio biológico, el mundo sin nosotros nos acabara echando de menos?"

Vía: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/por-amor-al-aire/2014/11/12/la-tierra-sin-nosotros.html

jueves, 2 de octubre de 2014

A finales de siglo, la temperatura de la Tierra será unos 4 grados mayor si no se refrena el calentamiento global

La temperatura global aumentará probablemente entre 3,3 y 5,6 grados centígrados hacia finales de este siglo, si no se toman ya medidas firmes para refrenar el calentamiento global. Esta es la sombría conclusión a la que se ha llegado en un informe presentado por el Programa Conjunto Sobre Ciencia y Política del Cambio Global, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en la ciudad estadounidense de Cambridge.
El incremento pronosticado de temperatura sobrepasa el umbral identificado por las Naciones Unidas como el límite máximo más allá del cual no será posible evitar los peores impactos del cambio climático, que incluirán alteraciones extremas de los patrones de precipitación y que agravarán las presiones socioeconómicas que soporta la humanidad.
“Nuestro mundo está cambiando rápidamente”, subraya John Reilly, codirector del Programa Conjunto del MIT y coautor del informe. “Necesitamos conocer bien la naturaleza de los riesgos a los que nos enfrentamos a fin de poder prepararnos para ellos”.
El equipo del MIT calcula que se duplicará el uso mundial de energía hacia el año 2050, sobre todo debido a un aumento en su utilización en los países en vías de desarrollo, donde una industria en fuerte expansión y una población cada vez más grande y más pudiente tendrán más acceso a vehículos personales. Globalmente, las fuentes de energía limpia lograrán algunos avances importantes, pero el uso de la energía continuará estado dominado esencialmente por los combustibles fósiles. Como resultado de ello, se teme que las emisiones globales se dupliquen hacia finales del siglo. Para permanecer por debajo del umbral de los 2 grados centígrados de calentamiento sobre la temperatura media que tenía la Tierra justo antes de la Revolución Industrial, las emisiones globales tendrían que dejar de seguir aumentando en un futuro cercano o incluso ahora mismo, concluye el informe.
A finales de este siglo, el suministro de agua dulce se incrementará en un 15 por ciento, a medida que las temperaturas más cálidas aceleren el ciclo hidrológico, ocasionando más lluvia y nieve. Sin embargo, el uso global de agua mantendrá su ritmo de crecimiento, y se calcula que aumentará en un 19 por ciento.
Se calcula también que la necesidad de agua se disparará en la India, China, partes de Oriente Medio y el Norte de África, a pesar de que algunas de estas regiones y naciones, como la India, recibirán más lluvia y nieve. Unas temperaturas más altas llevarán a más precipitación, pero ésta podría caer en la época inadecuada del año, después de que la temporada de crecimiento de los cultivos haya acabado, o podría escurrirse hacia el océano por ser demasiado copiosa para ser retenida tierra adentro.
Globalmente, la mayor parte del agua se usa para regadío. Sin embargo, el consumo de agua para actividades domésticas e industriales está creciendo a tal ritmo que es factible que llegue a ser casi tan grande como el del agua para regadío, con el agravante adicional de que ese nivel tan alto de consumo doméstico e industrial se alcanzará justo cuando más agua se necesite para el riego de campos agrícolas, habida cuenta de que la población humana será mucho mayor que la actual y por tanto habrá más bocas que alimentar.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11567/a-finales-de-siglo-la-temperatura-de-la-tierra-sera-unos-4-grados-mayor-si-no-se-refrena-el-calentamiento-global/

domingo, 28 de septiembre de 2014

El agua de la Tierra es más antigua que el Sol

El agua fue crucial para la aparición de la vida en la Tierra y también es importante para evaluar la posibilidad de vida en otros planetas. Esta sustancia se encuentra por todo el Sistema Solar: en los cometas, en las lunas heladas, en las cuencas sombrías de Mercurio, e incluso en muestras de minerales de meteoritos, de la Luna y de Marte.
Los cometas y asteroides, en particular, al ser objetos primitivos, proporcionan una ‘cápsula del tiempo’ natural de las condiciones de los primeros días del Sistema Solar, y pueden dar pistas a los científicos sobre el hielo que rodeaba al Sol después de su nacimiento, una pregunta sin respuesta hasta ahora.
En su juventud, el Sol estaba rodeado por un disco protoplanetario, la llamada nebulosa solar, de la que nacieron los planetas. Lo que no estaba claro era si el hielo en este disco se originó en la propia nube molecular parental del Sol, o si el agua interestelar se habría destruido y resurgido por las reacciones químicas que tienen lugar en dicha nebulosa.
“Si el agua en los inicios del Sistema Solar provenía principalmente del hielo del espacio interestelar, entonces es probable que una cubierta de hielo similar –junto con la materia orgánica prebiótica que contienen–, sea abundante en la mayoría o en todos los discos protoplanetarios alrededor de la formación de las estrellas", explicó Conel Alexander del departamento de Magnetismo Terrestre del Instituto Carnegie de Washington (EE UU) y coautor del estudio.
"Si esta agua originaria de nuestro sistema planetario –añade el científico– era en gran parte el resultado de procesos químicos locales durante el nacimiento del Sol, entonces es posible que la abundancia de agua varíe considerablemente en la formación de los sistemas planetarios, lo que obviamente tiene implicaciones para la posibilidad de la aparición de la vida en otros lugares".
Al estudiar la historia del hielo del Sistema Solar, el equipo científico –dirigido por L. Ilsedore Cleeves de la Universidad de Michigan (EE UU)– se centró en el hidrógeno y su deuterio más pesado (un isótopo estable del hidrógeno).
Los isótopos son átomos de un mismo elemento que tienen el mismo número de protones pero un número diferente de neutrones. La diferencia de masas entre isótopos da lugar a diferencias sutiles en su comportamiento durante las reacciones químicas. Como resultado, la proporción de hidrógeno a deuterio en las moléculas de agua puede mostrar a los científicos las condiciones bajo las cuales se formaron las moléculas. 
Los investigadores crearon modelos que simulaban un disco protoplanetario en el que todo el deuterio del hielo había sido eliminado por el proceso químico, por lo que el sistema tenía que volver a empezar "de cero" en la producción de hielo con deuterio. Lo hicieron con el fin de ver si el sistema puede llegar a las proporciones de deuterio e hidrógeno que se encuentran en las muestras de meteoritos, el agua del océano de la Tierra, y los cometas. Encontraron que no era capaz, lo que les reveló que al menos una parte del agua en nuestro propio Sistema Solar tiene un origen en el espacio interestelar y es anterior al nacimiento del sol.
"Nuestros resultados muestran que una fracción significativa de agua de nuestro sistema planetario, el ingrediente más importante para la vida, es más antiguo que el Sol. Eso presupone que abundante materia orgánica helada interestelar se debería encontrar en todos los sistemas planetarios jóvenes", concluye Alexander.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11514/el-agua-de-la-tierra-es-mas-antigua-que-el-sol/

miércoles, 7 de mayo de 2014

Un canal para ver la Tierra en directo desde el espacio

http://eltamiz.com/wp-content/uploads/2008/05/planeta-tierra-grande.jpgLlegaron hace unos días a la Estación Espacial Internacional a bordo del carguero espacial Dragon y ya han sido instaladas. Se trata de cuatro cámaras de alta definición que por primera vez permiten ver el planeta azul en directo. Están metidas en una carcasa para aislarlas de las extremas temperaturas.
La Nasa ha creado un canal por internet desde donde se prodrán seguir en directo las imágenes captadas por las cámaras. Se escucharán también las trasmisiones de la tripulación.
El proyecto, llamado 'Vista en Alta definición de la Tierra', estará en marcha hasta octubre del 2015. Estará accesible las 24 horas aunque cada cierto tiempo las imágenes aparecerán en negro. Será debido a que la Estación Espacial Internacional estará orbitando en la oscuridad, algo que ocurre cada 90 minutos.
Con este experimento, los internautas podrán disfrutar de las vistas que tienen los astronautas, aunque sea a través de una pantalla.

Vía: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/05/07/536a2f9eca4741fe0d8b456b.html

lunes, 11 de noviembre de 2013

Los restos del satélite de observación de la Tierra GOCE caen al océano

Tres cuartas partes del satélite de observación de la Tierra GOCE se han desintegrado durante su reentrada en la atmósfera. Aproximadamente el 25% de la nave, de unos 1.100 kilogramos, ha caído en el océano durante la pasada madrugada, como habían previsto los ingenieros de la Agencia Espacial Europea (ESA), sin que se registraran daños.

Mapa gravitatorio elaborado con los datos de GOCE
Durante algunas semanas, sin embargo, hubo una cierta inquietud en la ESA sobre dónde impactarían los restos de basura espacial procedentes de esta nave, que tenía una longitud de 5,3 metros y un diámetro de un metro. Se quedó sin combustible el pasado 21 de octubre, como estaba programado, y durante las tres últimas semanas ha ido descendiendo de altitud hasta alcanzar la atmósfera terrestre.

Según cálculos de la ESA, entre 100 y 150 toneladas de basura espacial vuelve a entrar en la atmósfera cada año por lo que GOCE representa una pequeña fracción. Desde que se lanzó el primer satélite (hace 56 años) se estima que 15.000 toneladas de chatarra espacial han regresado a la Tierra sin que se hayan registrado ningún herido por la caída de estas piezas.

 Terminada su labor, es hora de hacer balance de la misión de GOCE (Gravity field and steady-state Ocean Circulation Explorer), que ha contado con un presupuesto de 350 millones de euros. Gracias a los datos recabados por esta sonda, que orbitaba a sólo 260 kilómetros de altura, los científicos han podido elaborar el mapa gravitacional de la Tierra más completo y con mejor resolución obtenido hasta ahora (el que se muestra en la imagen de la derecha) y les ha permitido estudiar la frontera entre el manto y la corteza terrestre (denominada Moho).

lunes, 21 de octubre de 2013

Las corrientes oceánicas globales explican por qué el Hemisferio Norte es más húmedo

Un rápido vistazo al mapa de precipitaciones del mundo muestra que las mayores lluvias tropicales caen en el Hemisferio Norte. Un nuevo estudio de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, y publicado en 'Nature Geoscience', explica que el patrón se debe a las corrientes oceánicas provenientes de los polos, a miles de kilómetros de distancia.
   El Atolón Palmyra, a 6 grados norte, soporta 175 pulgadas de lluvia al año, mientras que una distancia igual en el lado opuesto de la línea ecuatorial consigue sólo 45 pulgadas. Los científicos siempre creyeron que se trataba de un capricho de la geometría de la Tierra, que las cuencas del océano se inclinan diagonalmente mientras que el planeta gira empujado las bandas tropicales al norte del ecuador.
   Los resultados exhiben una característica fundamental del clima del planeta y muestran que las aguas heladas afectan a las lluvias estacionales, que son cruciales para el crecimiento de los cultivos en lugares como la región del Sahel de África y el sur de India. En general, los lugares más calientes son más húmedos porque el aire caliente sube y la humedad precipita.
   "Llueve más en el Hemisferio Norte porque es más cálido --explicó el autor Dargan Frierson, profesor asociado de Ciencias Atmosféricas en la Universidad de Washington--. Hemos encontrado que la respuesta a qué hace que el Hemisferio Norte sea más cálido es la circulación de los océanos".
   Frierson y sus colegas utilizaron primero mediciones detalladas de las nubes de satélites de la NASA y el Sistema de Energía Radiante de la Tierra o CERES para mostrar que la luz solar proporciona en realidad más calor en el Hemisferio Sur y así, por la radiación atmosférica, el Hemisferio Sur debería ser el más húmedo.
   Después de usar otras observaciones para calcular el transporte de calor del océano, los autores utilizaron modelos informáticos para demostrar el papel clave de la cinta transportadora oceánica que se hunde cerca de Groenlandia, viajando a lo largo del fondo del océano a la Antártida y luego sube y fluye hacia el norte a lo largo del superficie. Si se eliminara esta corriente, se daría la vuelta a las bandas de lluvia hacia el sur.
   La razón es que a medida que el agua se mueve hacia el norte durante muchas décadas se calienta gradualmente, llevando alrededor de 400 billones de vatios de potencia a través del ecuador. Durante muchos años, se ha aceptado que las inclinadas cuencas oceánicas eran las causantes de la asimetría de las lluvias tropicales, aunque, al mismo tiempo, mucha gente no creía en esa explicación al ser un argumento complicado y creen que para una cuestión tan importante suele haber una explicación más simple, según Frierson.

EL CALENTAMIENTO GLOBAL PUEDE INVERTIR LA TENDENCIA

   La corriente oceánica que parecer ser responsable se hizo famosa en la película de 2004 "The Day After Tomorrow", en la que la premisa es que esta circulación se cierra y hiela Nueva York. Aunque el cierre repentino del que habla la película no va a sucecer, una desaceleración gradual, que un reciente informe de las Naciones Unidas señaló como "muy probable" para el 2100, podría cambiar las lluvias tropicales al sur, según sugiere esta investigación, como probablemente sucedió en el pasado.
   La ralentización de las corrientes se predice por el aumento de la lluvia y de agua dulce en el Atlántico Norte. "Esto es una parte más de un gran y creciente cuerpo de evidencia que ha surgido en los últimos 10 o 15 años que muestra cómo de importantes son las latitudes altas para otras partes del mundo", recalcó Frierson.
   El trabajo anterior de Frierson muestra cómo el cambiante equilibrio de temperatura entre hemisferios influye en las precipitaciones tropicales. Un análisis reciente de este investigador y colaboradores vio cómo la contaminación de la revolución industrial bloqueó la luz solar en el Hemisferio Norte en la década de 1970 y 80 y cambió las lluvias tropicales en el sur.
   "Muchos de los cambios en los últimos años se han debido a la contaminación del aire --advirtió Frierson--. El futuro dependerá de la contaminación atmosférica y el calentamiento global, así como cambios en la circulación oceánica. Eso hará que las lluvias tropicales sean particularmente difíciles de predecir".

Via: http://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-corrientes-oceanicas-globales-explican-hemisferio-norte-mas-humedo-20131020190902.html