Varios estudios afirman que mediante un simple análisis de sangre pronto se podrán detectar diversas enfermedades. Ahora, una nueva investigación se encuentra a la caza y captura de una forma de detectar la depresión en adultos mediante esta misma técnica. El trabajo ha sido publicado en la revista Translational Psychiatry.
Los científicos, pertenecientes a la facultad de Medicina de la
Universidad de Northwestern de Chicago (EEUU), realizaron un experimento
con ratones, posteriormente comprobado en humanos, analizando los niveles de nueve marcadores biológicos distintos. La prueba funciona midiendo los niveles de ARN de estos nueve marcadores específicos de la sangre.
En la prueba con humanos, un total de 64 voluntarios de entre 21 y 79 años de edad, la mitad de ellos sin depresión como grupo de control, los expertos descubrieron que tres marcadores daban resultado positivo: DGKA, KIAA1539 y RAPH1. Los tres ofrecían resultados mucho más altos en los pacientes con depresión que en el grupo de control.
A pesar de que este experimento puede considerarse modesto debido al nivel de la muestra, sí que acerca un poco más al objetivo final de un análisis de sangre fiable para diagnosticar esta enfermedad.
"Este estudio indica claramente que podemos tener una prueba de laboratorio para la depresión basada en la sangre, proporcionando un diagnóstico científico de la misma manera en que alguien es diagnosticado con presión arterial alta o colesterol alto”, afirma Eva Redei, coautora del estudio.
Vía: http://www.muyinteresante.es/innovacion/medicina/articulo/un-analisis-de-sangre-para-diagnosticar-la-depresion-791410954100
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miércoles, 17 de septiembre de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
La depresión, la enfermedad más frecuente en la adolescencia
La principal causa de enfermedad y discapacidad entre los
adolescentes es la depresión, según un estudio publicado hoy por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) que revela que este transtorno
mental es la tercera causa de muerte entre este grupo de jóvenes.El informe indica que 1,3 millones de adolescentes murieron en el mundo en 2012 y que las tres principales causas de esos decesos fueron, por orden: los accidentes de coche, el VIH-Sida y la depresión.
Este transtorno mental es la primera causa de enfermedad y discapacidad entre los 10 y 19 años. De hecho, el informe desvela que varios estudios muestran que la mitad de las personas que desarrollan desórdenes mentales padecieron los primeros síntomas a los 14 años.
"Si los adolescentes con problemas mentales recibieran el tratamiento necesario, se podrían evitar muertes y sufrimiento", indica el texto.
Con respecto a los accidentes de tráfico -primera causa de muerte y segunda causa de enfermedad o discapacidad- el informe destaca la disparidad entre géneros.
El porcentaje de chicos que mueren en la carretera es el triple que el de chicas.
Un aspecto muy negativo recogido en el estudio es el hecho de que están aumentando las muertes relacionadas con el virus del Sida entre adolescentes, especialmente en África, "en un momento en que los índices de fallecimientos en otros grupos de población están cayendo".
Vía: http://www.hoy.es/sociedad/salud/201405/14/advierte-depresion-enfermedad-frecuente-20140514143629-rc.html
viernes, 25 de abril de 2014
Descubren un nuevo y poderoso tratamiento contra la depresión
Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas Southwestern
Medical Center (EEUU) ha afirmado haber hecho un importante
descubrimiento en el campo de la búsqueda de nuevas formas de tratar la enfermedad de la depresión.El hallazgo no es ni más ni menos que un mecanismo importantísimo por el que la ghrelina, una hormona natural antidepresiva (que actúa tanto sobre el estrés como el apetito), trabaja dentro del cerebro.
Para llegar a este descubrimiento, los investigadores analizaron esta hormona en ratones de laboratorio. A pesar de que la ghrelina es más conocida como la “hormona del hambre”, por su capacidad para despertar el apetito, los expertos descubrieron que esta hormona también tenía propiedades antidepresivas naturales que se manifestaban al aumentar los niveles de la hormona, básicamente tras una prolongada tensión psicológica o una restricción calórica. De la misma forma, hallaron que la ghrelina también podía provocar la formación de nuevas neuronas en el hipocampo, lo que se conoce como neurogénesis, reduciendo así los niveles de estrés. Así, tras exponer a los ratones a un estrés prolongado, los investigadores encontraron que los niveles de esta hormona aumentaron considerablemente.
Para comprobar la efectividad de este mecanismo hormonal, prepararon un compuesto de drogas llamado P7C3 que, tras inyectárselo a los ratones, determinó que mejoraban el proceso de neurogénesis de la ghrelina, convirtiendo su efecto en un antidepresivo bastante fuerte.
“Al investigar la forma en la que la hormona del hambre trabajaba para limitar la extensión de la depresión tras una larga exposición a una situación de estrés, hemos descubierto lo que podría convertirse en una nueva clase de fármaco antidepresivo muy potente”, afirma Jeffrey Zigman, líder del estudio.
Las conclusiones del trabajo, que han sido publicadas en la revista Molecular Psychiatry, ayudarán a la creación de mejores tratamientos para personas con estrés crónico, con resistencia a la ghrelina o con alteración en los niveles de esta hormona, estas últimas relacionadas con trastornos alimenticios como la obesidad o la anorexia nerviosa.
Vía: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/descubren-un-nuevo-y-poderoso-tratamiento-contra-la-depresion-781398330384
miércoles, 16 de abril de 2014
Los padres primerizos también pueden sufrir depresión posparto
Ser padre
por primera vez puede generar situaciones estresantes y en algunos
casos puede favorecer la aparición de trastornos depresivos durante los
primeros años, según un estudio de la Universidad de Northwestern
Feinberg en Chicago, Estados Unidos, que propone ofrecer programas de ayuda para evitar estas situaciones. "Sabemos mucho sobre las madres y la depresión materna y el efecto que tiene sobre los niños, pero ahora estamos empezando a conocer la depresión paterna", según ha reconocido Craig Garfield, autor principal de este trabajo que publica la revista Pediatrics.
Este experto cree que la depresión paterna puede afectar a alrededor del 5% al 10% de los padres, y el problema es que también puede perjudicar al desarrollo de su hijo durante los primeros años de vida, que son los más críticos. Por ello, añade, es necesario identificar estos casos y ofrecerles ayuda.
En su estudio analizaron datos de 10.623 hombres que participaron en un estudio de salud a largo plazo cuando aún eran adolescentes, y que incluía un seguimiento de unos 20 años. De todos ellos, un total de 3.425 participantes habían sido padres al final del período de estudio y, de esos, un total de 2.739 de ellos vivían con sus hijos.
Para medir su salud mental, los participantes fueron cumplimentando diversos cuestionarios a lo largo del estudio, y las respuestas se utilizaron para tratar de identificar síntomas relacionados con un cuadro depresivo.
Cuando los investigadores compararon las puntuaciones de depresión de los hombres, vieron que los padres primerizos que vivían con sus hijos tenían las puntuaciones más bajas, mientras que los que no vivían con ellos, eran los que mostraban parámetros más cercanos a una depresión. En una posición intermedia quedaban los participantes que no habían sido padres.
Sin embargo, durante los primeros cinco años de vida de sus hijos los padres que vivían con ellos y, por tanto, se responsabilizaban de su cuidado, experimentaron un aumento del 68% de media en sus puntuaciones de depresión.
"Esto fue significativo en el estudio y es importante cuando se piensa en el desarrollo del niño y de la familia y la importancia que los padres juegan en ella", dijo Garfield, que reconoce que el papel de los padres está cambiando y ahora casi se ha duplicado el tiempo que pasan con sus hijos.
Estos resultados, apunta este experto, deben servir para que los profesionales sanitarios sepan dónde deben enfocar su actividad a la hora de combatir posibles problemas de desarrollo de los niños, ya que "si logramos que padres y madres lleven bien este nuevo rol, hay más probabilidades de que el menor también prospere".
Vía: http://www.elmundo.es/salud/2014/04/16/534e6b5722601d03728b4576.html
viernes, 4 de abril de 2014
La depresión enferma el corazón
Ya sea leve o grave, la depresión aumenta el riesgo de
insuficiencia cardiaca en casi un 40 %. Así lo demuestra un estudio
realizado en más de 63.000 noruegos y que se ha presentado en el EuroHeartCare 2014, la reunión anual del Consejo de Enfermería Cardiovascular y Profesiones Afines ( CCNAP ) de la Sociedad Europea de Cardiología (SEC).
La autora del trabajo, Lise Tuset Gustad, del Hospital Levanger, en Noruega, señaló que en su investigación se «ha encontrado una relación dosis-respuesta entre los síntomas depresivos y el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca. Es decir, cuanto más deprimido estés, más riesgo».
Este es uno de los primeros grandes estudios prospectivos
que ha analizado si la depresión aumenta el riesgo de desarrollar
insuficiencia cardiaca. Los datos incluyen a más de 63.000 personas del
estudio Nord-Trøndelag Health Study.
Los investigadores obtuvieron en 1995 información relativa
el índice de masa corporal, la actividad física, el hábito de fumar y la
presión arterial. Además se valoró la depresión. Gracias a que todos
los ciudadanos de Noruega recibe un número único de 11 dígitos en el
nacimiento que se utiliza en los hospitales y en el Registro Nacional de
Mortalidad, los investigadores utilizaron este número para rastrear
aquellos pacientes que fueron hospitalizados o falleciendo debido a una insuficiencia cardiaca durante los 11 años que duró el trabajo.
Durante dicho período casi 1.500 personas desarrollaron
insuficiencia cardíaca. En comparación con los que no tienen síntomas de
la depresión, las personas con síntomas leves tenían un 5% más de
riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca, mientras que en aquellos
con síntomas moderados a graves, el riesgo era casi de un 40% mayor.
Según la investigadora, «los
síntomas depresivos aumentan la probabilidad de desarrollar
insuficiencia cardíaca y, cuanto más graves son, mayor es el riesgo.
Las personas deprimidas –añade- tienen estilos de vida menos
saludables». La depresión, apunta, es incapacitante. «Bloquea la
capacidad de las personas para tomar sus medicamentos según las
indicaciones, para dejar de fumar, mejorar su dieta o hacer más
ejercicio».
viernes, 7 de febrero de 2014
Los trastornos depresivos aumentan en otoño y primavera y la bulimia y anorexia en primavera y verano
Las enfermedades mentales están directamente relacionadas con la
época del año y, de hecho, las consultas de psiquiatría y psicología
atienden con más frecuencia a pacientes con depresión en otoño y en primavera que el resto del año, mientras que la bulimia y anorexia son más frecuentes en la primavera y el verano.
"La presentación irregular de este tipo de trastornos mentales a lo
largo del año tiene una relación con factores ambientales cíclicos,
tanto físicos como culturales. Así como el clima y la luz inciden en el
desencadenamiento de los trastornos emocionales y del comportamiento, en
la misma medida lo hacen las circunstancias que caracterizan cada
período. Hay períodos anuales de alta exigencia familiar, o de intenso
impacto afectivo, o los que se afrontan situaciones desconocidas, o de
grandes expectativas puestas en la persona", ha comentado el catedrático
de Psiquiatría de la Universidad Complutense, José Luis Carrasco.
Por ejemplo, prosigue, los trastornos por inestabilidad emocional, las autoagresiones y los intentos de suicidio aumentan en otoño y en primavera, pero presentan además un incremento considerable en los períodos anuales de reunión familiar obligatoria, debido a los conflictos que se desatan y se reavivan.
En concreto, según ha informado la directora Médica de la Clínica SOMMOS y Profesora de Psiquiatría de la Universidad Complutense, Marina Díaz Marsá, el factor externo más influyente es la presión de los demás sobre nuestra propia imagen. De hecho, en el caso de la bulimia y de la anorexia, la presión de la mirada de los otros sobre los cuerpos aumenta en la primavera y en el verano, incrementando con ello la obsesión por la delgadez y, consecuentemente, la angustia.
Asimismo, otros factores, además de los biológicos, que influyen en la presentación estacional de los trastornos psíquicos son el exceso de expectativas puestas en la persona o la propia autoexigencia, como ocurre por ejemplo en muchas amas de casa al llegar las fiestas navideñas o en muchos estudiantes al comenzar el curso escolar.
En estas épocas aumentan considerablemente los trastornos de ansiedad y, al mismo tiempo, también influyen la presión social o familiar que empuja a sentirse obligatoriamente bien en determinadas épocas (vacaciones, navidades), lo que lleva a reprimir los sentimientos de malestar, dando lugar a síntomas emocionales y comportamentales.
"La presentación irregular de este tipo de trastornos mentales a lo
largo del año tiene una relación con factores ambientales cíclicos,
tanto físicos como culturales. Así como el clima y la luz inciden en el
desencadenamiento de los trastornos emocionales y del comportamiento, en
la misma medida lo hacen las circunstancias que caracterizan cada
período. Hay períodos anuales de alta exigencia familiar, o de intenso
impacto afectivo, o los que se afrontan situaciones desconocidas, o de
grandes expectativas puestas en la persona", ha comentado el catedrático
de Psiquiatría de la Universidad Complutense, José Luis Carrasco.Por ejemplo, prosigue, los trastornos por inestabilidad emocional, las autoagresiones y los intentos de suicidio aumentan en otoño y en primavera, pero presentan además un incremento considerable en los períodos anuales de reunión familiar obligatoria, debido a los conflictos que se desatan y se reavivan.
En concreto, según ha informado la directora Médica de la Clínica SOMMOS y Profesora de Psiquiatría de la Universidad Complutense, Marina Díaz Marsá, el factor externo más influyente es la presión de los demás sobre nuestra propia imagen. De hecho, en el caso de la bulimia y de la anorexia, la presión de la mirada de los otros sobre los cuerpos aumenta en la primavera y en el verano, incrementando con ello la obsesión por la delgadez y, consecuentemente, la angustia.
Asimismo, otros factores, además de los biológicos, que influyen en la presentación estacional de los trastornos psíquicos son el exceso de expectativas puestas en la persona o la propia autoexigencia, como ocurre por ejemplo en muchas amas de casa al llegar las fiestas navideñas o en muchos estudiantes al comenzar el curso escolar.
En estas épocas aumentan considerablemente los trastornos de ansiedad y, al mismo tiempo, también influyen la presión social o familiar que empuja a sentirse obligatoriamente bien en determinadas épocas (vacaciones, navidades), lo que lleva a reprimir los sentimientos de malestar, dando lugar a síntomas emocionales y comportamentales.
sábado, 5 de octubre de 2013
Las personas que se encuentran deprimidas tienen el triple de riesgo de desarrollar párkinson
Está por ver si la depresión es síntoma precoz de párkinson o factor de riesgo.
El estudio también encontró que la depresión y la edad avanzada y dificultades para tratar la depresión son también factores de riesgo importantes.
Los científicos acaban de hallar una relación entre la depresión y el párkinson. Según concluye un estudio publicado en Neurology, la revista médica de la Academia Americana de Neurología, las personas que están deprimidas pueden tener el triple de riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson."En otros estudios se ha vinculado la depresión a enfermedades como el cáncer y los accidentes cerebrovasculares. Nuestro estudio sugiere que la depresión también puede ser un factor de riesgo independiente para la enfermedad de Parkinson", explica el autor del estudio, Albert C. Yang, con el Hospital General de Veteranos de Taipei (Taiwán).
Los investigadores analizaron los registros médicos de 4.634 personas con depresión y 18.544 sin ella durante más de diez años, así como el riesgo de párkinson después de excluir a las personas que fueron diagnosticadas con la patología a los dos o cinco años después de su diagnóstico de depresión.
Durante el periodo de seguimiento, 66 personas con depresión o el 1,42%, y 97 sin depresión o el 0,52%, fueron diagnosticados con la enfermedad de Parkinson. Las personas con depresión registraron 3,24 veces más de probabilidades de desarrollar párkinson que aquell
as sin depresión.
El estudio también encontró que la depresión y la edad avanzada y dificultades para tratar la depresión son también factores de riesgo importantes. "Quedan muchas preguntas abiertas, incluyendo si la depresión es un síntoma precoz de párkinson en lugar de un factor de riesgo independiente para la patología", asegura Yang.
Via: http://www.20minutos.es/noticia/1937745/0/depresion/riesgo/parkinson/
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