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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Dos razones hacen que la gente vaya al trabajo aunque esté enferma

En una oficina cualquiera, hay personas realizando su trabajo con normalidad, mientras otras están en casa enfermas. Luego, hay una tercera categoría, la denominada 'presentista', que va a trabajar siempre aunque no se encuentre bien.
Un estudio, publicado en Journal of Occupational Health Psychology, intenta ahora desentrañar las razones y presiones que llevan a la gente a hacer esto, ya que existen consecuencias  evidentes tanto para la salud pública (especialmente durante periodos como la temporada de gripe) como para las empresas, que quieren obtener el máximo rendimiento de sus trabajadores.
El estudio indica que hay dos tipos diferentes de empleados que van a trabajar pese a encontrarse mal: por un lado, los que se sienten vulnerables porque su situación económica y profesional les provoca estrés, o porque sufren una enfermedad crónica; y, por otro, aquellos a los que les gusta mucho su trabajo y les resulta difícil mantenerse alejados de él.
“Trabajar mientras se está mal puede agravar los efectos de la enfermedad inicial y dar como resultado malas actitudes en el trabajo. Pero las posibles consecuencias de ausentarse propician que los empleados vayan a trabajar enfermos o que regresen antes de estar totalmente recuperados”, señala Mariella Miraglia, autora principal de la investigación.
Con el objetivo de entender mejor el presentismo laboral, los investigadores Mariella Miraglia de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y Gary Johns de la Universidad de Concordia (Canadá) han llevado a cabo un metaanálisis de 61 estudios anteriores con un total de 175.960 participantes.
Entre otras cosas, el dúo de investigadores descubrió que las variables correlacionadas con el presentismo “incluyen la mala salud en general y la severidad de la empresa respecto a las ausencias, aunque estén justificadas. También una exigencia alta, el estrés, la falta de recursos laborales y experiencias negativas, como la discriminación percibida".
Uno de los hallazgos clave de la investigación es que este comportamiento surge muchas veces de un gran sentido de compromiso con la empresa, algo que motiva a dar ese esfuerzo extra que atenta contra la salud.
El trabajo también señala que los empleados que están en un ambiente laboral de apoyo y con buena relación con sus supervisores, no se siente presionados para ir al trabajo durante una enfermedad. Además, están más satisfechos laboralmente y tienen mejor salud.

domingo, 19 de abril de 2015

Desvelado el mecanismo del amor entre los perros y sus dueños

"El amor hacia el perro es voluntario, nadie lo fuerza [...]. Y lo principal: ninguna persona puede otorgarle a otra el don del idilio. Eso sólo lo sabe hacer el animal [...]. El amor entre un hombre y un perro es un idilio. En él no hay conflictos, no hay escenas desgarradoras, no hay evolución", escribía Milan Kundera en La insoportable levedad del ser. En la novela, la protagonista, Teresa, llega a pensar que el amor que siente por su perra Karenin es mucho mejor que el que siente por su marido.
Este sentimiento se repite en un sinfín de obras artísticas y se condensa en una frase, “Cuánto más conozco a las personas, más quiero a mi perro”, que ha sido atribuida a decenas de autores, aunque posiblemente podría ser firmada por decenas de millones. Hoy, un equipo de científicos ilumina este proceso de enamoramiento entre los perros y sus dueños: retroalimentan su felicidad mirándose a los ojos.
Los investigadores, encabezados por el veterinario japonés Takefumi Kikusui, metieron a 30 perros con sus dueños en una misma habitación, durante 30 minutos, y observaron lo que ocurría: miradas, caricias, voces mimosas. Y, antes y después del experimento, midieron la cantidad de la llamada hormona del amor, la oxitocina, en la orina tanto de las mascotas como de los amos.
Las conclusiones de Kikusui, de la Universidad de Azabu (Japón), son sorprendentes: cuanto más se miraban a los ojos los perros y sus dueños, más oxitocina producían sus cerebros. A continuación repitieron el experimento con lobos criados a biberón. La hormona, ingrediente químico fundamental del cariño que sentimos en nuestro cerebro, no aumentaba.
El equipo de científicos fue todavía más allá. En un tercer experimento, rociaron oxitocina en el hocico de algunos perros y los volvieron a meter en una habitación con su dueño y dos personas desconocidas. En los vídeos, puede verse cómo algunas mascotas se quedaban congeladas mirando a los ojos de sus dueños, que a su vez producían más oxitocina, en una cantidad correlacionada con la de sus animales.
“Estos resultados respaldan la existencia de un bucle de oxitocina que se autoperpetúa en la relación entre humanos y perros, de una manera similar a como ocurre con una madre humana y su hijo”, sostiene el equipo de Kikusui, que publica sus conclusiones en la portada de la prestigiosa revista científica Science. Durante el proceso de domesticación, a lo largo de miles de años, los perros habrían evolucionado para imitar un comportamiento, la mirada de los niños, que provocaba recompensas y mimos. “El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada”, recitaba el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Kikusui dice lo mismo, pero de los perros y sus dueños.
Las implicaciones del estudio son importantes desde el punto de vista médico. Los resultados apoyan las terapias con perros para personas con autismo o trastorno de estrés postraumático, dos patologías en las que, de hecho, se está empleando la oxitocina como tratamiento experimental.
El trabajo de Kikusui, sin embargo, tiene puntos débiles. Los perros rociados con oxitocina que se quedaban congelados mirando a sus dueños eran todos hembras. Un estudio similar en humanos, llevado a cabo en 2012 con 35 padres y sus hijos de cinco meses en Israel, no halló estas diferencias por género. Los adultos eran rociados con oxitocina y la hormona del amor subía en paralelo en los niños, fueran chicos o chicas. “Es fascinante ver que la oxitocina se disparó sólo entre los propietarios de las perras”, opina el principal autor de aquel estudio, el médico Omri Weisman, de la Universidad de Yale (EE UU).
Para el equipo de Kikusui, es posible que las perras sean más sensibles a la administración intranasal de oxitocina o, incluso, que la hormona aplicada artificialmente a los machos desencadenara un mecanismo de agresividad ante la presencia de extraños.
En 2009, el húngaro József Topál, experto en comportamiento animal, publicó otro estudio en la revista Science que mostraba que los perros y los bebés de 10 meses de edad buscaban un objeto en su escondite inicial aunque hubieran visto que se había cambiado de lugar, en parte debido a la mirada engañosa de la persona que lo escondía, que señalaba al escondrijo original. En el trabajo de Kikusui, Topál echa de menos experimentos con lobos más socializados, entrenados para mirar a los ojos de sus dueños.
El investigador, de la Academia de Ciencias Húngara, recuerda que incluso los lobos criados con biberón evitan la mirada de sus amos, porque para ellos este comportamiento está asociado a la amenaza. Pero los lobos pueden aprender a comunicarse de manera amable con la mirada, según demostró un estudio en 2011. A juicio de Topál, incluir estos lobos en los experimentos de Kikusui habría servido para discernir si esa mirada lobuna genera también la hormona del amor en el cerebro de sus dueños o si se trata de un rasgo únicamente perruno.
“El estudio de Kikusui es impresionante, pero cualquier conclusión sobre la coevolución de este proceso es prematura”, afirma. “No se puede excluir la hipótesis de que este bucle de oxitocina que se autoperpetúa pueda existir entre las personas y cualquier otro animal, siempre que el animal presente comportamientos afiliativos socialmente relevantes, como la tendencia de mirar a los humanos”, sentencia. El perro es el mejor amigo del ser humano, pero podría serlo cualquier otro bien entrenado, sugiere.

Vía: http://elpais.com/elpais/2015/04/16/ciencia/1429205353_786790.html

jueves, 8 de enero de 2015

Dormir poco intensifica la sensación de angustia

Corroborando el saber popular, una investigación científica ha avalado la idea de que lo que tardamos en irnos a dormir y cuántas horas dormimos en una jornada pueden influir en el grado de dificultad que experimentemos para dejar de preocuparnos por algo, o preocuparnos lo menos posible. Todos tenemos problemas en los que pensamos, pero cuando la angustia es demasiado intensa no solo no nos ayuda a resolver dichos problemas sino que incluso puede crearnos otros, incluyendo un deterioro de la salud.
El equipo de Meredith Coles y Jacob Nota, de la Universidad de Binghamton en Nueva York, Estados Unidos, ha constatado que las personas que duermen pocas horas y se van a la cama muy tarde se sienten a menudo más abrumadas por pensamientos negativos que quienes duermen lo necesario y en un horario estable, al margen, obviamente, de los casos en los que son las preocupaciones lo que dificulta conciliar el sueño.
Dormir poco no solo intensifica preocupaciones específicas de nuestra vida cotidiana, sino que también puede hacer aflorar otras más genéricas y vagas sobre las que ni siquiera pensaríamos si durmiéramos lo suficiente. De este modo, la persona que duerme poco acaba angustiándose excesivamente sobre el futuro, piensa demasiado en el pasado y experimenta temores típicos de quienes sufren trastorno de ansiedad generalizada, trastorno depresivo mayor, estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno de ansiedad social (fobia social). Estas personas también tienden a tener problemas de sueño.
Estudios anteriores han relacionado los problemas de sueño con esos pensamientos negativos recurrentes, sobre todo en los casos en que una persona no duerme lo suficiente. Nota y Coles se propusieron repetir estos estudios a fin de corroborar los resultados previos y averiguar si hay alguna relación entre tener esos pensamientos negativos recurrentes y la hora a la que la persona se va a dormir.
De un conjunto de 100 adultos jóvenes, los investigadores comprobaron que las personas que menos horas dedican a dormir y que se van a la cama más tarde experimentan pensamientos negativos recurrentes más a menudo que el resto de la gente. El mismo caso se dio con quienes se describieron como sujetos noctámbulos, o sea que suelen irse a la cama muy tarde.
Nota y Coles creen que procurar dormir lo suficiente y en un horario lo mejor posible podría beneficiar a las personas que están en riesgo de desarrollar un trastorno caracterizado por tales pensamientos negativos recurrentes.

martes, 16 de diciembre de 2014

¿Hay más psicópatas en puestos de poder que fuera de estos?

Muchas polémicas está levantando una investigación según la cual las personas con tendencias psicopáticas y que además tengan índices de inteligencia altos pueden ser capaces de enmascarar sus síntomas manipulando sus respuestas a exámenes diseñados para revelar sus personalidades. Esto hace surgir la inquietante posibilidad de que una gran cantidad de implacables amantes del riesgo puedan esconder su nivel de psicopatía y lograr ascender hasta puestos directivos clave, desde los cuales tomar algún día una decisión perturbada que provoque un descalabro económico.
Ya hubo un estudio previo según el cual si bien el 1 por ciento de la población correspondía a sujetos clasificados como psicópatas, la cifra alcanzaba el 3 por ciento en el caso de los ocupantes de cargos directivos en empresas y otras entidades.
En el nuevo estudio, el equipo de Carolyn Bate, de la Universidad de Huddersfield en el Reino Unido, ha llegado a la conclusión de que la inteligencia podría ser una explicación para ese fenómeno de más psicópatas en puestos de poder que fuera de ellos. A mayor inteligencia del sujeto, mayor capacidad para ocultar su psicopatía.
Bate y sus colaboradores también asumen que puede haber muy malas consecuencias para la sociedad si se sitúa un número cada vez mayor de psicópatas en puestos de poder. “La cifra podría ser más de un 3 por ciento, porque si las personas son conscientes de que son psicopáticas pueden también mentir, tal es su falta de empatía y su capacidad de manipulación. Esto podría tener un efecto perjudicial para nuestra vida cotidiana”, argumenta Bate.
De hecho, ha habido investigadores que han sugerido que algunas crisis económicas de la historia reciente pueden haber sido el resultado de la acción de varios psicópatas en distintos puestos de gran poder tomando decisiones insensatas que una persona en su sano juicio jamás tomaría. Se ha asumido también que la conducta escandalosa y un tanto errática de banqueros y políticos corruptos dilapidando dinero como si creyeran irracionalmente que es imposible que les descubran es el efecto de habérseles “subido a la cabeza” el poder, pero también se podría asumir que esa personalidad amoral, cínica, insensata y sin ninguna empatía ha sido la que siempre han tenido, aunque han sabido ocultarla para poder ascender a los cargos de poder que codiciaban.
Es importante tener claro que, si bien la idea popular que se suele tener del psicópata es la del sujeto que no puede evitar sus impulsos de ejercer violencia física o incluso matar, existen varias categorías de psicópata y que no todas se caracterizan por una propensión a la violencia física.
Las personas que ocupan puestos de alto poder son a menudo encantadoras e inteligentes, aunque con déficits emocionales. Son sujetos muy distintos a los psicópatas de conducta claramente errática y que cometen crímenes atroces, incapaces de reprimir sus impulsos incluso cuando saben que la policía está a punto de descubrirles.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/12222/-hay-mas-psicopatas-en-puestos-de-poder-que-fuera-de-estos-/

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Las bacterias intestinales influyen sobre nuestra mente?

Suena a ciencia-ficción, pero parece que las bacterias que viven en nuestro interior, y que son 100 veces más numerosas que nuestras células, podrían estar afectando a nuestras apetencias gastronómicas, e incluso a nuestro estado de ánimo, para hacernos comer lo que ellas quieren, y a veces conducirnos hacia la obesidad. Esta es la sorprendente conclusión a la que se ha llegado en una investigación realizada por científicos de tres universidades estadounidenses, la de California en San Francisco, la Estatal de Arizona, y la de Nuevo México.
El equipo de la bióloga y psicóloga Athena Aktipis, ha completado una exhaustiva revisión de resultados de estudios científicos recientes sobre el papel de los microbios intestinales en la sensación de apetito y en nuestras apetencias hacia ciertos alimentos. La información analizada apunta a que estos microbios influyen en el comportamiento humano sobre la comida y en las elecciones dietéticas, para incitarnos a consumir alimentos con los nutrientes particulares que a esos seres les permiten crecer mejor, en vez de limitarse a intentar subsistir de aquellos que les llegue en los alimentos escogidos exclusivamente por la persona en cuyo interior viven.
Las especies bacterianas varían en cuanto a los nutrientes que necesitan. Algunas prefieren grasas, y otras azúcar, por ejemplo.
Si bien no está claro cómo ocurre esto exactamente, el equipo de Aktipis cree que esta comunidad diversa de microbios, conocida colectivamente como microbioma intestinal, puede influir en nuestras decisiones mediante la liberación de moléculas señalizadoras en nuestro intestino. Dado que el intestino está conectado al sistema inmunitario, el sistema endocrino y el sistema nervioso, esas señales podrían influir en nuestras respuestas fisiológicas y de comportamiento.
En ratones, ciertas variedades de bacterias incrementan el comportamiento ansioso. En humanos, un ensayo clínico reveló que beber un probiótico que contenía a la Lactobacillus casei mejoraba el buen humor en aquellas personas que se sentían muy bajas de moral.
El próximo paso que el equipo de Aktipis propone en esta singular línea de investigación es averiguar si, por ejemplo, el trasplante al intestino humano de bacterias que requieran un contenido de nutrientes de algas marinas llevaría al anfitrión humano a una apetencia mayor de comer algas.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11470/-las-bacterias-intestinales-influyen-sobre-nuestra-mente-/

domingo, 21 de septiembre de 2014

Descubren el mecanismo que controla la decepción en el cerebro

La decepción puede llegar tanto por pequeños contratiempos en la vida como por grandes desgracias; sea como fuere, todo se origina en el interior del cerebro. Ahora, una nueva investigación liderada por la Universidad de California en San Diego (EEUU) ha identificado la parte exacta del cerebro que controla el procesamiento de la información tanto emotiva como sensorial que provoca que nuestro estado de ánimo cambie.
Para su investigación, los científicos realizaron un experimento con ratones, descubriendo que las neuronas que se conectaban al área del cerebro llamada habénula lateral, producían tanto el glutamato (un neurotransmisor excitatorio) como el GABA (un neurotransmisor inhibitorio). Las neuronas son las encargadas de producir estos mensajeros químicos, pero lo común es ver que liberan uno u otro, no los dos. Sin embargo, esta zona del cerebro sí lo hace.
“Nuestro estudio es uno de los primeros en documentar rigurosamente que la inhibición puede coexistir con excitación en una vía cerebral. En nuestro caso, parece que esa vía apunta a la decepción”, afirma Steven Shabel, coautor del estudio que recoge la revista Science.
Posteriormente los investigadores administraron a los roedores un antidepresivo para elevar los niveles de serotonina de su cerebro, por lo que sus niveles relativos de GABA aumentaron, confirmando finalmente que la región de la habénula lateral es parte de la llamada “ruta de la decepción”. Los experimentos con primates dieron igual resultado.
“La idea de que algunas personas ven el mundo como un vaso medio vacío tiene una base química en el cerebro. Lo que hemos encontrado es un proceso que puede amortiguar la sensibilidad del cerebro a los acontecimientos negativos de la vida”, afirma Roberto Malinow, coautor del estudio.
Este descubrimiento podría ser muy útil en el futuro tratamiento para tratar trastornos del estado de ánimo tan graves como la depresión, así como un paso más para desentrañar cómo registra el cuerpo humano los sucesos negativos de la vida.
“Nuestro estudio sugiere que una de las formas en que la serotonina alivia la depresión es reequilibrando el procesamiento cerebral de los eventos negativos de la vida con el equilibrio de glutamato y GABA en la habénula. Ahora podemos tener una explicación neuroquímica precisa de por qué los antidepresivos hacen que algunas personas sean más resistentes a las experiencias negativas”, concluye Shabel.

Vía: http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/descubren-el-mecanismo-que-controla-la-decepcion-en-el-cerebro-811411116498

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Adicción patológica a los teléfonos inteligentes?

[Img #22294]
La escena se ha vuelto muy cotidiana en infinidad de escenarios: Una persona, a menudo joven, concentrada en la pantalla de su smartphone (teléfono celular inteligente), leyendo y tecleando mensajes, o entregada a otras actividades comparables a través del teléfono, sola o acompañada de otras que a veces hacen lo mismo. ¿Le estamos dedicando a esto un tiempo diario peligrosamente excesivo? Parece que sí, a juzgar por los resultados de una nueva investigación realizada sobre estudiantes universitarios en Estados Unidos.
Según ha constatado en sus sujetos de estudio el equipo de James Roberts, de la Universidad Baylor en Waco, Texas, Estados Unidos, las usuarias habituales invierten un promedio de 10 horas al día en sus teléfonos móviles inteligentes, y los usuarios masculinos invierten cerca de 8. Obviamente, este uso excesivo acarrea un riesgo potencial para el rendimiento académico y también puede traer problemas en el ámbito laboral y hasta en el familiar.
En el estudio se comprobó que aproximadamente el 60 por ciento de los estudiantes universitarios está tan “enganchado” a lo que le ofrece su teléfono inteligente que admite la posibilidad de haberse vuelto adicto a ello. De hecho, algunas de estas personas confiesan que en cuanto dejan de tener ante la vista su teléfono les invade un estado de nerviosismo.
El estudio se hizo sobre 164 estudiantes universitarios. Los investigadores examinaron 24 actividades comunes en estos teléfonos, hallando que el tiempo invertido en 11 de esas actividades varía mucho de un sexo al otro. Curiosamente, las aplicaciones a las que resultaron estar enganchados muchos de los usuarios no se correspondían con los juegos típicos de las ludopatías.
Los principales hallazgos hechos en el estudio son los siguientes:
- De entre las actividades más populares, los sujetos de estudio invirtieron más tiempo en escribir textos de mensajería instantánea (un promedio de 94,6 minutos al día), seguida de escribir y enviar mensajes de correo electrónico (48,5 minutos), ver el Facebook (38,6 minutos), navegar por internet (34,4 minutos) y escuchar sus iPods (26,9 minutos).
- Los hombres envían, más o menos, la misma cantidad de mensajes que las mujeres, pero invierten en prepararlos menos tiempo que ellas. Esto puede denotar que envían mensajes más cortos, en los que probablemente concentran mejor la información que desean dar, en comparación con las mujeres, tal como razona Roberts.
- Las mujeres invierten más tiempo en sus teléfonos móviles. Aunque este descubrimiento parece contradecir el punto de vista tradicional de que los hombres sienten mayor atracción por la tecnología que las mujeres, en realidad parece que las mujeres se inclinan más a usarlos por razones sociales, por ejemplo para enviar mensajes orientados a cultivar relaciones y a tener conversaciones más profundas.
- Los hombres, aunque estén más ocupados usando sus teléfonos inteligentes para ocio o cuestiones prácticas, también son atraídos por la vida social online. Dedican tiempo a visitar redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter.
El problema no está en estas actividades, todas ellas perfectamente válidas. El problema es dedicarles un tiempo tan largo que ello entre en conflicto con el rendimiento académico en el caso de los estudiantes, o con el rendimiento laboral o las obligaciones familiares en otros casos. Nada es bueno en exceso.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11424/-adiccion-patologica-a-los-telefonos-inteligentes-/

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿La publicidad sobre alimentos nos hace comer más?

[Img #22231]
Diariamente, estamos rodeados por imágenes de comida apetitosa y a menudo poco sana en anuncios de televisión, vallas publicitarias callejeras, revistas y en todas partes donde vayamos. Ante el auge de la obesidad en muchas naciones industrializadas, que ha llegado a ser calificada de epidemia, una nueva investigación explora el papel que ha podido tener la publicidad alimentaria en este preocupante fenómeno, y analiza aspectos clave de su influencia sobre los hábitos alimentarios de distintos tipos de personas.
Las psicólogas Eva Kemps, Marika Tiggemann y Sarah Hollitt, de la Universidad Flinders en Adelaida, Australia, llevaron a cabo dos experimentos en su investigación. El primero se hizo sobre un grupo de mujeres con un valor mediano en su índice de masa corporal. El grupo fue dividido, y la primera mitad miró una mezcla de anuncios relacionados o no con comida, mientras que el otro grupo miraba solo anuncios que no trataban sobre comida. Se pidió después a los grupos que completaran una lista de palabras sin finalizar, todas las cuales tenían el potencial de estar relacionadas con alimentos (lo que servía de indicativo de cuánto estaba cada mujer pensando en comida) y se registró además su nivel de deseo de comer. El segundo experimento siguió la misma metodología, pero ambos grupos los integraban participantes con un índice de masa corporal más alto.
En ambos experimentos, ver anuncios de comida provocó identificar más palabras relacionadas con ella, lo que sugiere que la publicidad sobre alimentos ciertamente nos hace pensar más en comida.
Curiosamente, el segundo experimento mostró que las espectadoras de anuncios de comida con sobrepeso informaron de un deseo más fuerte de comer que las del otro grupo con sobrepeso que solo contemplaron anuncios no alimentarios. Las participantes del primer experimento, en cambio, indicaron un menor deseo de comer en general. En definitiva, todo apunta a que el grupo con sobrepeso resultó estar más inclinado a comer como resultado directo de los anuncios de TV.

Las autoras del estudio instan a la comunidad científica a realizar más investigaciones utilizando esta información, para ayudar a las personas con sobrepeso u obesidad por malos hábitos alimentarios a entrenarse para evitar comer en respuesta a las señales externas relacionadas con la comida.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11397/-la-publicidad-sobre-alimentos-nos-hace-comer-mas-/

Somos adictos a comer, no a la comida

[Img #22251]Un nuevo documento de consenso que acaba de emitir el consorcio de investigadores NeuroFAST, en el que participan varios países de toda Europa incluido España, concluye que ‘adicción a comer’, en lugar de ‘adicción a la comida’, detalla con mayor precisión la conducta alimentaria de tipo adictivo.
El hallazgo, que acaba de ser publicado en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews y en el que ha participado Carlos Diéguez, del Centro de Investigación Biomédica en Red‐Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), en España, recoge argumentos sobre la supuesta adicción que provocan alimentos, componentes o sustancias alimenticias concretas.
El trabajo concluye que, a día de hoy, no existe evidencia científica que apoye la hipótesis de que los alimentos involucran mecanismos cerebrales comparables a las drogas de abuso, a pesar de las opiniones de expertos de primer nivel, como el director general de Salud del Reino Unido que manifestó que “la investigación demostrará que el azúcar es adictivo”.
“La gente trata de encontrar explicaciones racionales para el sobrepeso y es fácil culpar a los alimentos. Es cierto que algunos alimentos son más atractivos que otros, debido en parte a su capacidad para estimular vías de recompensa en el cerebro –también activadas por algunos comportamientos naturales, como el sexo, y algunas drogas de abuso–”, sostiene Diéguez, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).
Sin embargo, la evidencia científica actual no apoya la idea de que los distintos componentes de los alimentos ejerzan los mismos efectos que las drogas adictivas en nuestros cerebros. Con la posible excepción de la cafeína, no hay pruebas significativas en humanos de que cualquier alimento, o sus componentes, puedan causar cambios en el cerebro que se asemejen a los observados por consumo de alcohol o nicotina.
“Es evidente que algunas personas tienen una relación de dependencia con los alimentos, en el sentido de comer en exceso a pesar de ser conscientes de las graves consecuencias para su salud. Pero sigue siendo una fuente de controversia sustancial el considerar que la comida desarrolle una conducta adictiva similar a las drogas de abuso”, explica el jefe de grupo del CIBERobn.
La buena noticia para la industria de la alimentación es, según Diéguez, que no hay evidencia de que los alimentos o nutrientes particulares provocan directamente una adicción basada en una determinada sustancia. La mala noticia es que, si se asume que la adicción a comer es frecuente, indica que depende de un entorno que fomenta su desarrollo.
De esa forma, “la facilidad de acceso y una amplia exposición a un gran número de alimentos sabrosos (y baratos) -continúa el investigador del CIBERobn-, bien pueden implicar un riesgo elevado de desarrollar una adicción como el comer”.
El experto argumenta que, gracias al trastorno de adicción al juego, “sabemos que tanto un tratamiento individualizado y una prevención estructural –como la reducción del número de salas de juego, la restricción de la publicidad de la promoción de los juegos de azar y el cumplimiento de las restricciones de edad– son eficaces en un gran número de pacientes”.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/11402/somos-adictos-a-comer-no-a-la-comida/

lunes, 9 de junio de 2014

¿Es cierto que pensamos mejor a una temperatura adecuada?

[Img #20317]Sin llegar a extremos que sean claramente amenazantes para la salud, ¿puede una temperatura ambiental que nos resulte incómoda dificultar de manera significativa nuestros procesos mentales y más concretamente la memoria?
Todo el mundo sabe por experiencia propia que el clima y la temperatura influyen en cómo uno se siente. Pero, ¿y nuestra capacidad de pensar? ¿La temperatura ambiente también la afecta? Lo poco que se ha investigado sobre esta cuestión muestra que los entornos más fríos, dentro del margen de comodidad, promueven el rendimiento cognitivo cuando se realizan tareas cognitivas complejas. El equipo de las psicólogas Lorenza Colzato y Roberta Sellaro, de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, ha obtenido por vez primera resultados claros acerca de si la memoria de trabajo de una persona funciona mejor cuando la temperatura ambiente es exactamente la de su preferencia.
Para estudiar la influencia que la temperatura ambiente tiene sobre las habilidades cognitivas, el equipo de investigación realizó pruebas en dos grupos de participantes. Un grupo prefería una temperatura ambiental algo más fría que la escogida por los integrantes del segundo grupo. Los sujetos tuvieron que realizar tareas cognitivas en tres espacios diferentes. En el primero, la temperatura era de 25 ºC (77 ºF), en el segundo de 15 ºC (59 ºF), y en el tercero de 20 ºC (68 ºF). La tarea cognitiva que los sujetos tenían que realizar era de memorización a corto plazo. En la pantalla de un ordenador aparecerían letras diferentes una tras otra. Los sujetos tenían que indicar si la letra que ellos veían era la misma que habían visto dos pasos antes.
Los sujetos demostraron tener una eficiencia mejor en una habitación con su temperatura preferida. La memoria de trabajo de las personas funciona mejor si están trabajando a la temperatura ambiente con la que se sienten más cómodas. Los resultados confirman la idea de que la temperatura influye en la capacidad cognitiva. Trabajar a la temperatura ideal de uno puede promover la eficiencia y la productividad.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10606/-es-cierto-que-pensamos-mejor-a-una-temperatura-adecuada-/

miércoles, 4 de junio de 2014

Agresividad y videojuegos, ¿la frustración de perder o el contenido violento de los videojuegos?

[Img #20233]Los impactantes argumentos de los videojuegos violentos más populares, y las no menos impactantes imágenes de sus escenas, han sido acusados a menudo de fomentar la agresividad en los jugadores. Pero un nuevo estudio muestra que la conducta hostil está vinculada a la frustración y la experiencia de perder en los jugadores durante el juego y no al contenido violento del mismo. Los resultados del estudio respaldan así lo que muchos jugadores ya entreveían: No se sienten más agresivos por jugar con un videojuego violento sino cuando son derrotados en un videojuego, sea del tipo que sea. Esta frustración y agresividad potencial también se puede experimentar con juegos que no son electrónicos.
Este estudio, a cargo del equipo de Andrew Przybylski, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, y Richard Ryan, de la de Rochester en Estados Unidos, es el primero que examina la experiencia psicológica de los jugadores con videojuegos en lugar de centrarse únicamente en el contenido de estos. Los investigadores encontraron que el hecho de no poder dominar un juego y sus controles con la destreza ideal conducía a sentimientos de frustración y agresividad, independientemente de que el juego fuera violento o no.
Cualquier jugador que ha sentido ganas de estrellar el mando de su consola contra la pantalla después de perder en un videojuego sabe bien la agresividad que experimenta en tales momentos y el mal humor que persiste en él durante un buen rato después. En el fondo, es lo que popularmente se conoce como la Reacción del Mal Perdedor, y que tradicionalmente ha provocado peleas en juegos como por ejemplo el póquer, sobre todo si se apuesta dinero.
Para determinar qué aspectos de la experiencia de juego conducen a la agresividad, los investigadores manipularon en seis experimentos de laboratorio la interfaz, los controles, y el grado de dificultad en videojuegos especialmente diseñados. Cerca de 600 participantes de edad universitaria jugaron con estos videojuegos, muchos de los cuales tenían versiones violentas y no violentas, y a continuación se les aplicó un test para evaluar sus pensamientos, sentimientos o conductas agresivas.
En los experimentos, los investigadores encontraron que no era el argumento del juego, ni el grado de violencia explícita de las imágenes, sino el no lograr manejar debidamente los controles del mando del videojuego y el afrontar un nivel de dificultad muy grande, lo que conducía a frustración. El estudio demuestra pues que la agresividad es un efecto secundario negativo de la frustración al jugar con un videojuego y no obtener la victoria esperada. Tal como Ryan argumenta, cuando una experiencia incluye amenazas a nuestro ego, esto puede ponernos de mal humor y fomentar nuestra agresividad.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10575/agresividad-y-videojuegos-la-frustracion-de-perder-o-el-contenido-violento-de-los-videojuegos-/

La hora en que es más probable suicidarse

[Img #20226]Por extraño que parezca, existe una franja horaria, y en concreto una hora, en que la tasa de suicidios es la más elevada del ciclo día-noche. Así se ha comprobado en una nueva investigación.
A juzgar por los resultados de este estudio, los suicidios son mucho más probables que sucedan entre la medianoche y las cuatro de la madrugada que durante las horas diurnas o las primeras de la noche.
El equipo de Michael Perlis, profesor en el Departamento de Psiquiatría, y Director de un programa de medicina del sueño, en la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, Estados Unidos, ha comprobado que, a partir de la información analizada sobre 35.332 suicidios, el promedio de suicidios por hora fue de un 10,27 por ciento después de medianoche, alcanzando su máximo en el 16,27 por ciento entre las 2:00 y las 2:59 de la madrugada. En cambio, el promedio de suicidios por hora era de un 2,13 por ciento entre las 6 de la mañana y las 11:59 de la noche. Cuando se examinaron bloques de tiempo de 6 horas, la frecuencia de suicidios observada entre medianoche y las 5:59 de la mañana fue 3,6 veces superior a lo que se esperaba.
Parece que éstos son los primeros datos que sugieren que hay factores circadianos contribuyendo a la inclinación al suicidio, y podrían ayudar a explicar por qué el insomnio es también un factor de riesgo de comportamiento suicida y de ideas suicidas en general.
Según los autores del nuevo estudio, en las investigaciones anteriores que sugerían que hay más suicidios durante el día no se tuvo en cuenta la proporción de la población que está levantada a una hora determinada.
El suicidio es una causa de muerte más común de lo que parece. En el caso de Estados Unidos, la cifra de suicidios es de más de 38.000 al año, más del doble que muertes por homicidio (unas 16.000 al año). El suicidio es en este país la décima causa principal de muerte, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en Estados Unidos.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10570/la-hora-en-que-es-mas-probable-suicidarse/

martes, 27 de mayo de 2014

Las películas sincronizan los cerebros de los espectadores

[Img #20041]Hasta cierto punto era previsible. En las escenas de acción límite de una película, o cuando de repente aparece el monstruo dándonos un susto, casi cualquier espectador siente más excitación nerviosa que en las escenas plácidas de la misma película. La familia entera ante la pantalla de un televisor puede reaccionar al unísono ante ciertas escenas de la película que todos están viendo. Ahora se ha comprobado el alcance de este fenómeno en su vertiente colectiva, y el resultado es inequívoco: Cuando vemos una película, nuestro cerebro reacciona inmediatamente a ella en un modo similar a como lo hacen los cerebros de otras personas que estén mirándola al mismo tiempo.
Esto se ha verificado detalladamente en un singular experimento llevado a cabo por el equipo de la investigadora Kaisu Lankinen, de la Universidad de Aalto en Finlandia. Este grupo ha logrado desarrollar un método lo bastante rápido como para observar los cambios inmediatos en señales complejas del cerebro cuando la persona está viendo una película.
Mediante el empleo de películas, fue posible investigar la actividad del cerebro humano en condiciones experimentales cercanas a la situación natural. Tradicionalmente, para investigaciones en neurociencias se ha venido recurriendo a estímulos simples como las fotografías.
Ver una película crea cambios de niveles múltiples en funciones cerebrales. A pesar de la complejidad de los estímulos, los patrones de actividad cerebral provocados muestran notables similitudes entre diferentes personas, incluso en escalas de tiempo del orden de las fracciones de segundo.
El análisis reveló similitudes importantes entre señales cerebrales de diferentes personas mientras veían las mismas películas. Estos patrones similares, en definitiva señales sincronizadas, se detectaron en áreas cerebrales que están relacionadas con la fase más temprana del procesamiento de estímulos visuales, la detección de movimiento y de personas, la coordinación motora y funciones cognitivas. Los resultados implican que el contenido de la película influye sobre ciertas funciones del cerebro de los sujetos de una manera similar.
Hasta el momento, los estudios en este campo habían estado basados principalmente en resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI). Sin embargo, dada su resolución temporal superior, en el orden de los milisegundos, la magnetoencefalografía es capaz de proporcionar la imagen más completa y rápida de los procesos cerebrales. Con la ayuda de la magnetoencefalografía y nuevos métodos de análisis, la investigación de procesos cerebrales muy rápidos es posible, y permite la detección de la actividad cerebral en frecuencias más altas que antes.
Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10487/las_peliculas_sincronizan_los_cerebros_de_los_espectadores/

jueves, 8 de mayo de 2014

La pérdida de sensibilidad auditiva cambia la personalidad

[Img #19733]El saber popular ya decía que las personas con dificultades auditivas crecientes tienden a volverse más introvertidas, ante la dificultad de seguir conversaciones y comunicarse con las personas de su alrededor. Ahora una investigación científica lo corrobora.
El equipo de la psicóloga Anne Ingeborg Berg, de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, estudió a 400 personas mayores durante un período de seis años. Como es bien sabido, la pérdida de sensibilidad auditiva es común entre la gente de la tercera edad. Cada dos años, los sujetos eran evaluados en términos de mediciones físicas y mentales, así como en aspectos de la personalidad como la estabilidad emocional, y el grado de extraversión, el cual refleja lo sociable que es una persona. Los resultados del seguimiento muestran que incluso cuando la estabilidad emocional se mantenía constante durante el período de estudio, los participantes afectados por problemas auditivos se volvían menos sociables.
Es cierto que a medida que las personas envejecen, algunas de ellas se vuelven menos sociables por otros efectos de la edad, aún cuando conserven una buena capacidad auditiva. La nueva investigación ha verificado que este cambio en la personalidad se amplifica en las personas con problemas de audición.
Los resultados del estudio subrayan la importancia de detectar a tiempo y tratar debidamente la pérdida auditiva en las personas mayores.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10324/la_perdida_de_sensibilidad_auditiva_cambia_la_personalidad/

sábado, 3 de mayo de 2014

Sorprendente diferencia entre hombre y mujer por la influencia del estrés en su sociabilidad

[Img #19629]Una investigación revela que el estrés reduce las habilidades empáticas en los hombres pero las incrementa en las mujeres.
Este es el principal descubrimiento en un estudio llevado a cabo por expertos de la Escuela Internacional Superior de Estudios Avanzados (SISSA, por sus siglas en italiano) de Trieste, Italia, la Universidad de Viena en Austria, y la Universidad de Friburgo en Alemania.
El estrés es un mecanismo psicológico y fisiológico que nos hace sentir mal y que perjudica nuestra salud si se mantiene durante demasiado tiempo. A corto plazo, cualquier tensión psicológica que nos pone en un estado de alerta máxima, tiene, y ha tenido evolutivamente, una función positiva: permite al individuo usar recursos adicionales cuando se enfrenta a una situación difícil.
El individuo puede lidiar con el estrés recurriendo a una de dos opciones: Reducir la carga interna extra de recursos usados, o bien buscar ayuda externa.
La hipótesis inicial del equipo de la investigadora Giorgia Silani, de la SISSA, era que los individuos estresados tienden a ser más egocéntricos. Tomar una perspectiva centrada en uno mismo, reduce la carga emotiva y cognitiva. Por lo tanto, Silani y sus colegas esperaban que, bajo las condiciones experimentales, las personas analizadas en el estudio fueran menos empáticas.
La sorpresa fue que su hipótesis inicial solo se cumplió con los hombres. En las mujeres ocurría precisamente lo contrario.
El por qué sucede esto, no está claro. Una posible explicación, en el ámbito psicosocial, podría ser que las mujeres pueden haber interiorizado la experiencia de que reciben más apoyo externo cuando interactúan mejor con los demás. Esto significa que cuanta más ayuda necesiten, por estar agobiadas en una situación estresante, más aplicarán las estrategias sociales. En el ámbito fisiológico, la diferencia en género podría explicarse por el sistema de la oxitocina. Ésta es una hormona asociada al comportamiento social; en un estudio previo se encontró que, en condiciones de estrés, las mujeres tienen niveles fisiológicos de oxitocina más altos que los hombres.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10272/sorprendente_diferencia_entre_hombre_y_mujer_por_la_influencia_del_estres_en_su_sociabilidad/

Una enfermedad grave puede separar al 31% de los matrimonios

http://elhogarcristiano.files.wordpress.com/2010/06/ilusiones-rotas.jpgUn estudio de la Universidad de Michigan indica que una enfermedad grave puede acabar con el 31 % de los matrimonios. El equipo de investigadores, que dirigió Amelia Karraker, detectó que esto se da más en parejas de más edad y cuando es ella la que enferma, y lo interpretan como que las mujeres optan por el divorcio al no sentirse arropadas por sus esposos en la lucha contra la enfermedad y prefieren «acudir a amigos y otros familiares» para ser atendidas. En cambio, ellas permanecen al pie del cañón cuando su pareja está enferma.
El estudio analizó 2.717 matrimonios y descubrió que son fundamentalmente cuatro las enfermedades físicas graves que más afectan a las relaciones de pareja -cáncer, problemas cardiacos, problemas pulmonares y accidentes cardiovasculares-.

jueves, 1 de mayo de 2014

A los 9 meses de edad, los bebés ya reconocen objetos por haberlos visto en fotos

[Img #19606]Los bebés empiezan a aprender sobre la conexión existente entre fotografías y objetos reales hacia los 9 meses de edad, según indican los resultados de un nuevo estudio.
La investigación denota pues que los bebés pueden familiarizarse con un juguete a partir de una foto de él, antes de cumplir el año de edad y de tener desarrolladas someramente otras habilidades intelectuales.
Los resultados del estudio avalan, incluso más allá de lo asumido previamente, el gran valor didáctico de los libros de fotos para niños muy pequeños. Gracias al contenido gráfico de estos libros, los bebés son capaces de aprender cosas sobre el mundo real de manera indirecta, sin tener necesariamente que estar primero ante cada objeto físico retratado.
El equipo de investigación, integrado por especialistas de la Royal Holloway (Universidad de Londres), en el Reino Unido, y la Universidad de Carolina del Sur, en Estados Unidos, familiarizó a 30 bebés de 8 y 9 meses de edad con una foto de tamaño natural de un juguete durante un minuto. Los niños fueron entonces colocados ante el juguete real de la imagen y uno diferente, y se observó cuál alcanzaban primero.
En un experimento, el equipo de Jeanne Shinskey puso a prueba la capacidad de los bebés para reconocer, de entre otros objetos, al juguete del que habían visto antes una fotografía. El experimento se hizo manteniendo a ambos objetos visibles, llamando la atención de los niños hacia los juguetes y después colocándolos dentro de cajas transparentes.
En otro experimento, se puso a prueba su habilidad de formarse una idea mental prolongada del juguete que antes habían visto fotografiado, ocultando a éste y al otro objeto, llamando la atención de cada niño hacia los juguetes y después colocándolos dentro de cajas opacas.
Cuando los juguetes eran visibles en contenedores transparentes, los bebés se movían hacia el que no habían visto fotografiado, lo que sugiere que habían reconocido el juguete retratado y lo habían encontrado menos interesante que el nuevo juguete porque había perdido su carácter novedoso. Pero cuando los juguetes estaban ocultos en contenedores opacos, los bebés mostraron la preferencia contraria: Se dirigían más a menudo hacia el juguete que habían visto en la foto, lo que sugiere que se habían formado una idea mental prolongada sobre él.
Estos hallazgos muestran que una exposición breve a una fotografía de un juguete afecta a las acciones de los niños ante el juguete real en cuanto alcanzan los 9 meses de edad. También demuestra que la experiencia de contemplar fotos de objetos puede fortalecer las ideas de los bebés sobre un objeto, de manera que pueden mantenerlas después de que el objeto desaparezca, o sea que aunque esté fuera de su vista, pueden recordar su aspecto visual e identificarlo.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10258/a_los_9_meses_de_edad__los_bebes_ya_reconocen_objetos_por_haberlos_visto_en_fotos/

lunes, 28 de abril de 2014

Los adolescentes altruistas tienen una menor tendencia a la depresión

[Img #19533]Una investigación revela que los jóvenes de entre 15 y 16 años de edad con una personalidad altruista, la cual manifiestan a través de actos de solidaridad como por ejemplo ayudar económicamente a miembros de su familia, son menos propensos a deprimirse que aquellos que prefieren quedarse el dinero para ellos.
El estudio se centró en el estriado ventral, una región cerebral que regula las sensaciones de placer en respuesta a recompensas.
El equipo de la psicóloga Eva Telzer, de la Universidad de Illinois en Champaign, Estados Unidos, midió la actividad del estriado ventral en adolescentes que participaban en tareas que implicaban dar dinero a otros, quedarse el dinero o tomar decisiones financieras arriesgadas con la esperanza de ganar una recompensa. El equipo evaluó los síntomas de depresión de los sujetos al principio y al final del periodo de estudio y seguimiento, de un año de duración.
Los investigadores encontraron que la actividad en el estriado ventral en respuesta a las diferentes recompensas permitía predecir con un alto nivel de aciertos si los síntomas de depresión de los sujetos empeorarían o mejorarían con el paso del tiempo.
Si los adolescentes exhibían niveles más altos de activación en el estriado ventral al tomar decisiones financieras de alto riesgo pero que podían otorgarles un beneficio económico importante, también acababan mostrando incrementos en los síntomas depresivos con el paso del tiempo. Y si exhibían una mayor activación del circuito de recompensa del cerebro en el contexto prosocial, acababan experimentando un descenso en los síntomas de depresión.
Telzer cree que si se puede de algún modo fomentar en los adolescentes su implicación en actividades altruistas y su distanciamiento de actividades vinculadas a conductas egoístas y en las que la posibilidad de obtener una gran recompensa económica promueve decisiones financieras arriesgadas, quizá eso pueda tener una influencia positiva en su bienestar anímico a largo plazo, reduciendo la incidencia de la depresión.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10222/los_adolescentes_altruistas_tienen_una_menor_tendencia_a_la_depresion/

Cuando los sentidos nos engañan acerca de nuestro propio cuerpo

[Img #19534]Nuestros cuerpos están hechos de carne y hueso. Esto todos lo sabemos, y en nuestra experiencia diaria, todos nuestros sentidos nos brindan constantemente información que refuerza este hecho tan obvio. Pero, ¿hasta qué punto lo que nos transmiten nuestros sentidos puede influir en nuestro grado inconsciente de convencimiento de esta verdad?
Un nuevo y llamativo estudio realizado por neurocientíficos de la Universidad de Bielefeld en Alemania, el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica en Alemania, y la Universidad de Milán-Bicocca en Italia, revela lo asombrosamente fácil y rápido que es inducir en personas una sensación tan irreal y absurda como la de tener una mano de mármol. La persona, por supuesto, sabe perfectamente en todo momento que su mano es de carne y hueso, pero al mismo tiempo siente como si su mano fuese más de mármol que de carne y hueso. Es como una ilusión óptica pero centrada en la percepción de una parte del propio cuerpo.
A fin de inducir esa ilusión sensorial sobre las propiedades de los materiales de los que está hecha la mano, el equipo de Cesare V. Parise e Irene Senna, de la Universidad de Bielefeld, pidió a voluntarios que se sentaran frente a una mesa con sus manos colocadas sobre ésta. Reiteradamente, los investigadores golpearon con suavidad la mano derecha de los participantes con un martillo pequeño, sustituyendo el sonido natural del martillo contra la piel por el sonido de un martillo que golpeaba un pedazo de mármol. En cuestión de minutos, los sujetos de estudio comenzaron a sentir sus manos más rígidas, pesadas y duras, menos sensibles, y poco naturales.
Para percibir nuestros cuerpos y el mundo que nos rodea, nuestro cerebro combina constantemente la información recibida por diferentes sentidos con el conocimiento previo obtenido de la memoria. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las propiedades del cuerpo, que con frecuencia cambian con el tiempo (como por ejemplo la postura), la composición de nuestro cuerpo nunca cambia. Por tanto, en principio no sería necesario que el cerebro intentara constantemente inferir de qué está hecho el cuerpo.
Esta novedosa y extravagante ilusión corporal, la de tener una mano de mármol, demuestra que el material del que percibimos que está hecho nuestro cuerpo, sin duda la característica más estable de nuestra persona, puede variar rápidamente a través de la integración multisensorial. Además, muestra que incluso la ilusión corporal puede hacer que se le atribuyan al cuerpo sonidos de impacto contra materiales no biológicos, como el mármol y el metal, como si el material constituyente del cuerpo pudiera ser modificado. Esta sorprendente plasticidad perceptiva podría ayudar a explicar por qué las prótesis pueden ser asimiladas rápidamente por el usuario como una parte integrante de su cuerpo, o por qué la gente experta en el manejo de una herramienta siente que la mejor definición de su habilidad con ella es la de que es como una prolongación de su cuerpo, aun estando tales prótesis y herramientas hechas de materiales no biológicos.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10223/cuando_los_sentidos_nos_enganan_acerca_de_nuestro_propio_cuerpo/

jueves, 24 de abril de 2014

Prestamos más atención a la mitad superior de nuestro campo visual que a la inferior

[Img #19479]Los resultados de un nuevo estudio indican que las personas, en general, tendemos a prestar más atención a la mitad superior de nuestro campo visual que a la inferior. Esto podría tener muchas repercusiones, en campos que van desde el emplazamiento de señales de tráfico hasta el diseño de interfaces de usuario en programas informáticos.
En los experimentos realizados por la Dra. Jing Feng, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Estados Unidos, y el Dr. Ian Spence, de la Universidad de Toronto en Canadá, los voluntarios fijaron sus ojos en el centro de una pantalla de ordenador, en la que aparecían fugazmente la señal a la que debían rastrear y señales a las que debían ignorar. Cada aparición duraba entre 10 y 80 milisegundos. Después de esto y de otras pruebas para descartar la intervención de otros factores, se pidió a los participantes que indicaran dónde había estado colocado el objetivo en la pantalla.
Los investigadores constataron que las personas eran un 7 por ciento mejores en encontrar el objetivo cuando éste estaba situado en la parte superior de la pantalla.
Un 7 por ciento podría suponer una diferencia significativa para tecnologías relacionadas con la seguridad o con las que interactuemos de forma habitual. Por ejemplo, esto podría ser crucial a la hora de determinar dónde colocar las señales de tráfico para hacerlas más visibles para los conductores, o dónde situar información importante en una página web a fin de destacarla para los usuarios.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/10192/prestamos_mas_atencion_a_la_mitad_superior_de_nuestro_campo_visual_que_a_la_inferior/