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jueves, 23 de abril de 2015

Un estudio vincula el 'fracking' a 30 terremotos en Texas en 2014

Pozo de perforación de una explotación de gas mediante...A finales del año 2013 y principios de 2014, cerca de 30 terremotos sacudieron las inmediaciones de la ciudad de Azle, en Texas (EEUU), donde nunca habían tenido relación alguna con los temblores de tierra. Los vecinos y algunos expertos se apresuraron a vincular aquellos movimientos con una técnica de inyección en el subsuelo del agua de desecho que genera la extracción de gas mediante el llamado 'fracking'. En aquel momento, la indignación ciudadana se manifestó durante días reclamando a la administración y a los reguladores que frenase las actividades industriales hasta que la ciencia se pronunciase al respecto. Y ahora lo ha hecho en una investigación recién publicada en la revista 'Nature Communications'.
Un equipo de geólogos y sismólogos de la Universidad Southern Methodist de Dallas (Texas, EEUU) y del Servicio Geológico de EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) demuestra en el trabajo que la inyección de grandes volúmenes de estas aguas residuales combinada con la extracción de salmuera del subsuelo en los pozos de gas agotados son la causa más probable de los 27 terremotos que sintió la población de Azle entre diciembre de 2013 y la primavera de 2014. Los temblores no superaron los 3,7 de magnitud máxima, la misma que tuvo el reciente movimiento de Urda en Toledo y que no causó daños.
En la zona afectada hay identificadas dos fallas geológicas que podrían ser responsables de los temblores. Los científicos desarrollaron un complejo modelo en 3D para saber si el cambio de presiones producido por la inyección de fluidos podría ser la causa de los terremotos en una zona donde había dos pozos de inyección de aguas de desecho y más de 70 de 'fracking', una forma de extraer gas natural para la que hay que perforar y romper estratos rocosos de pizarra a gran profundidad en el subsuelo inyectando agua a presión mezclada con arena y sustancias químicas.
"El modelo indica que en una de las fallas se genera una diferencia de presiones", explica Matthew Hornbach, autor principal del estudio. "Cuando simulamos el funcionamiento del pozo durante 10 años con un amplio rango de parámetros, el modelo predice cambios suficientemente grandes como para desencadenar terremotos en fallas que ya tenían presiones", asegura.
En Estados Unidos, las aguas contaminadas que se generan durante el proceso de extracción de petróleo y gas se suelen inyectar en el espacio subterráneo dejado por los hidrocarburos. Los científicos demostraron ya en 2013 que esta técnica puede afectar a las tensiones geológicas de zonas en las que hay presencia de fallas. Por ejemplo, un estudio publicado en 2014 en 'Science', revelaba que cuatro pozos de inyección situados en Jones, Oklahoma (EEUU) afectaron hasta a 35 kilómetros y fueron capaces de provocar hasta el 20% de los terremotos de todo el centro de EEUU. De hecho, Oklahoma llegó a superar a California -el estado que suele ostentar el récord- en número de terremotos al año, no en intensidad. Y lo mismo sucedió con la cadena de terremotos que se produjeron en marzo de 2014 en Poland Township, Ohio (EEUU), que fueron provocados por las actividades de fracking (o extracción de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica) en la zona, según una investigación.
En cualquier caso, la reinyección no se va a utilizar ni ahora ni en el futuro en los proyectos de exploración de gas no convencional en España, según un portavoz de Shale Gas España, la patronal de las empresas de explotación gasista mediante esta técnica. «En España, el agua de retorno que se recupere tras el proceso de estimulación hidráulica se almacenará en tanques certificados y sellados para su tratamiento o reciclaje», explica.

Vía: http://www.elmundo.es/ciencia/2015/04/21/55367cb4ca474143778b457d.html

jueves, 8 de enero de 2015

Un estudio confirma que el ‘fracking’ causó varios seísmos en Ohio

El municipio de Poland, en Ohio (Estados Unidos), sufrió en marzo de 2014 una serie de cinco terremotos de magnitudes entre 2,1 y 3 en la escala Richter. Seísmos que coincidieron en el tiempo con las operaciones de fracking (método de extracción de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica) que la empresa Hilcorp Energy estaba realizando en sus pozos de petróleo y gas situados a menos de un kilómetro de allí. Un estudio publicado hoy en la revista Bulletin of the Seismological Society of America (BSSA) asegura que fueron estas operaciones las que desencadenaron los terremotos al activar una falla desconocida hasta entonces.Hace años que se conoce que las operaciones de fracking pueden desencadenar seísmos, pero se trata habitualmente de eventos de baja magnitud que la población no llega a notar. En el caso de Ohio, el terremoto de magnitud 3 sí se sintió, y llamó la atención del Departamento de Recursos Naturales de Ohio (ODNR), que ordenó ese mismo día detener los trabajos en el pozo de Hilcorp. Esta controvertida técnica de extracción de gas natural --también se usa para estimular la extracción de petróleo-- consiste en perforar el subsuelo e inyectar agua a presión mezclada con arena y sustancias químicas.Los investigadores de la Miami University de Ohio analizaron los datos sismológicos de la redEarthscope Transportable Array: encontraron que entre el 4 y el 12 de marzo en la zona de Poland se habían registrado 77 terremotos con magnitudes de entre 1 y 3 --el de magnitud 3 lo notó la población el día 10-- y descubrieron que coincidían en el tiempo con fases específicas de la estimulación de la fracturación hidráulica."La actividad no creó una nueva falla, sino que activó una que desconocíamos", señala Robert Skoumal, coautor del estudio. "No sabemos dónde se encuentran todas las fallas", añade, y asegura que es necesaria "la estrecha colaboración entre el Gobierno, la industria y la comunidad científica" ahora que las operaciones de frackingaumentan en zonas en las que podría haber fallas preexistentes desconocidas.

martes, 25 de noviembre de 2014

Sí o no... Las dos caras del «fracking»

«Fracking» sí, «fracking» no, he ahí la cuestión. Y como cualquier dualidad de situaciones, las ventajas y los inconvenientes están sobre la mesa. El caso es que la energía en la sociedad actual se ha convertido en un bien esencial para el crecimiento de cualquier economía desarrollada. Pero debe ser competitiva, barata y abundante. Y, en España, no lo es.
Aquí es cuando aparece el «fracking», nombre con el que se conoce la extracción de gas y petróleo no convencional mediante fracturación hidráulica. Se trata de explotar el hidrocarburo acumulado en los poros y fisuras de ciertas rocas sedimentarias estratificadas de grano fino o muy fino, generalmente pizarras o margas, cuya poca permeabilidad impide el movimiento del gas a zonas de más fácil extracción.
¿Los contras? Aquellos que no ven con buenos ojos esta técnica aseguran que para realizar extracciones son necesarios cientos de pozos ocupando amplias áreas e inyectar en ellos millones de litros de agua cargados con un cóctel químico y tóxico para extraerlo. Otros estudios inciden en los trastornos que puede causar a las poblaciones de los alrededores, un problema mayor en Europa, donde las poblaciones están más concentradas.
Mientras, los «profracking» recuerdan que la tecnología está absolutamente probada con éxito, y se desarrolla de manera eficiente y segura en más de 10.000 pozos anuales en Estados Unidos. Además, estiman que ahorraría a Europa 900.000 millones en su objetivo de reducir importaciones y emisiones de CO2 a 2050 combinado con aquellas energías renovables que ya no necesitan subvención.
Empleo «a granel»
Para Gonzalo Escribano, director del programa de energía del Real Instituto Elcano, la utilización del «fracking» en España sería muy útil «para reducir la dependencia exterior de nuestro país en hidrocarburos y por el valor económico de esa eventual producción». Ahora bien, especifica que el potencial que tendría España en este terreno es «relativamente reducido. Aunque la industria es muy optimista las estimaciones de recursos y sobre todo el contexto sociocultural no son ni de lejos tan propicios como en EE.UU».
Los datos que circulan entre los expertos toman como referencia que en el mercado norteamericano trabajan 1.700.000 trabajadores en 400.000 pozos, es decir, 4,25 por pozo. Estos mismos técnicos sostienen que en España se podrían crear unos 50.000-60.000 empleos. Haciendo la misma regla de tres, el sector estima que se explotarán en España unos 13.500 pozos para llegar a esas cifras.
Pero hay más datos que decantan la balanza del lado de las ventajas. Así, desde que la revolución del «fracking» comenzó en Estados Unidos, el precio del gas allí ha caído más de un 44%, mientras en Europa subía un 23% de media. «Eso es un estímulo de verdad. No es una cuestión irrelevante. El coste de la energía supone casi el 30% de los costes totales de las industrias en Europa», apunta el economista y experto en energía, Daniel Lacalle, autor de «La Madre de todas las Batallas». España importa casi el 55% de su gas de Argelia y depende, para tener flexibilidad, de países que cobran por su gas precios muy superiores a lo que costaría el gas pizarra. Incluso asumiendo un coste que duplicase al gas americano, el gas nacional seguiría siendo mucho más competitivo. Casi un 40% inferior al gas licuado importado.
Además, nuestro país cuenta con importantes reservas de gas pizarra, concentradas en regiones afectadas por un paro cercano al 30%, y que necesitan como el agua recibir inversiones. La industria del petróleo no solo atrae inversiones sin subvenciones, sino que crea empleo cualificado, además de traer extranjeros expatriados de alto poder adquisitivo. «España necesita inversión y crear empleo ya -demanda Lacalle-. Rechazar capital es un lujo que no nos podemos permitir. Escondernos en el "no en mi jardín" subvencionando costes esperando que algún día la demanda crezca y nuestro bolsillo lo pague, solo nos hunde más en la desindustrialización y falta de competitividad en la que estamos. No nos dejemos llevar por historias de miedo y soluciones mágicas. Tenemos soluciones en casa».
Pros y contras sobre la mesa. ¿«Fracking» sí, «fracking» no? Lo que importa es tener una factura final baja.

Vía: http://www.abc.es/economia/20141120/abci-caras-fracking-201411192205.html

lunes, 13 de octubre de 2014

Más síntomas de problemas de salud cerca de sitios donde se hace fracking para extraer gas natural

Una investigación dirigida desde la Universidad Yale en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, ha encontrado una mayor incidencia de síntomas de ciertos problemas de salud comunicados por la gente residente en las proximidades de pozos de natural gas, mayormente explotados mediante fracturación hidráulica, técnica popularmente conocida como fracking. El estudio se ha publicado en la revista académica Environmental Health Perspectives, de los Institutos Nacionales de Salud, un grupo de instituciones dependientes del gobierno de Estados Unidos.
Poco se sabe sobre el impacto medioambiental y en la salud pública de ciertas técnicas de extracción de gas natural, incluyendo el fracking, aplicadas cerca de zonas residenciales.
El equipo de Meredith Stowe y Peter Rabinowitz (ahora profesor en los departamentos de ciencias de la salud medioambiental, laboral y global en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington) realizó una encuesta aleatoria de salud a 492 personas de 180 hogares con pozos de agua procedente de acuíferos (agua del subsuelo) en el sudoeste de Pensilvania, donde la actividad de extracción de gas natural es significativa. Según el Departamento de Protección Medioambiental de Pensilvania, había 624 pozos de gas natural activos en el área de la inspección durante el periodo en que se realizó esta. En el 95 por ciento de tales pozos se obtenía el gas mediante fracturación hidráulica.
Los investigadores compararon la proximidad de los pozos de gas con la frecuencia de síntomas dermatológicos, respiratorios, gastrointestinales, cardiovasculares, y neurológicos que las personas dijeron padecer durante el año anterior. La encuesta de salud fue general y en ella no se hicieron preguntas específicas sobre la extracción de gas natural, o el fracking, en la zona.
La incidencia de algunos síntomas fue mayor entre los residentes que vivían cerca de los pozos de gas natural, según indican los investigadores. Los problemas dermatológicos comunicados fueron más comunes en hogares situados a menos de 1 kilómetro de los pozos de gas, en comparación con los que estaban a más de 2 kilómetros. Los síntomas en las vías respiratorias superiores también fueron mayores en los hogares más cercanos a los pozos. El estudio no encontró un aumento significativo en síntomas neurológicos, cardiovasculares, o gastrointestinales en las personas que residían en las viviendas más cercanas a los pozos de gas natural.
Conviene subrayar que en este estudio se buscaron relaciones de asociación, no de causalidad. Las sospechas de la existencia de una relación de causa-efecto deberán ser confirmadas, aunque proyectan un temor razonable a que la extracción de gas natural mediante algunas técnicas y en ciertas regiones del mundo pueda estar provocando efectos nocivos de salud sobre la población local. "Nuestro estudio sugiere que la extracción de gas natural puede aumentar el riesgo de padecer síntomas de ciertos problemas de salud en personas que viven cerca de los pozos. Creemos que nuestros hallazgos respaldan la necesidad de realizar nuevas investigaciones sobre las repercusiones para la salud y el medio ambiente de esta forma de extracción de gas natural", explica Stowe.
El efecto hallado persistió en los análisis incluso después ajustar los resultados para tener en cuenta las influencias del sexo, la edad, el nivel de educación, el hábito de fumar o la ausencia del mismo, y el nivel de conocimiento de esas personas sobre los factores de riesgo medioambientales (un factor capaz de autosugestionar a personas que vivan cerca de los puntos de extracción de gas).