miércoles, 7 de enero de 2015

La mayor parte de los combustibles fósiles no deben explotarse para frenar el cambio climático

Los combustibles fósiles no son inagotables. Las reservas de petróleo, gas y carbón que hay en el planeta son limitadas y están disminuyendo debido a la gran demanda de energía de nuestra sociedad. Pero esa no es la única razón por la que, según los científicos, se debería limitar la extracción de hidrocarburos que hay almacenados en el subsuelo. Según sostiene un estudio publicado esta semana en la revista Nature, si la humanidad realmente pretende combatir los efectos del cambio climático, buena parte de estas reservas deberían permanecer bajo tierra.Los cálculos han sido realizados por un equipo liderado por Christopher McClade, del Instituto de Fuentes Sostenibles del University College London (UCL). El estudio, financiado por el Centro de Investigación de Energía de Reino Unido (UK Energy Research Centre) también señala las zonas del planeta que recomiendan que no sean explotadas.En concreto, los autores de este trabajo proponen que, de aquí a 2050, un tercio de las reservas de petróleo, el 40% de las reservas de gas y alrededor del 80% del carbón que hay en todo el mundo en la actualidad sean explotados si lo que se pretende es conseguir que temperatura en el año 2100 no se incremente más de 2ºC respecto a los valores que había en la era preindustrial.Ese objetivo, recomendado por el Panel Intergobernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), es el que la comunidad internacional se ha marcado y el que se utiliza en las negociaciones que se llevan a cabo para reducir la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero, buena parte de los cuales se deben a la quema de combustibles fósiles.Sin embargo, estos buenos propósitos parecen chocar con los planes y actuaciones de los Gobiernos y las industrias, centradas en la búsqueda y explotación de nuevos yacimientos en todo el mundo, incluyendo zonas del Ártico que hasta hace poco habían permanecido vírgenes, pero cuyos recursos fósiles están empezando a ser explotados debido al aumento del deshielo."El estudio sugiere que ciertamente, es posible que la temperatura no aumente por encima de los 2ºC, pero lograrlo se está convirtiendo en una tarea cada más difícil a medida que se pospone", señala a EL MUNDO Christopher McClade."Un mensaje clave de esta investigación es que muestra la inconsistencia en la postura de los políticos que toman las decisiones, que por un lado quieren explotar todas las reservas y fuentes de las que disponen, pero que también se han comprometido a que las temperaturas no aumenten más de 2ºC", añade.Su deseo de gastar todas sus reservas, sostiene McClade, "es incompatible" con su compromiso para limitar el aumento de las temperaturas y como consecuencia de ello, frenar los efectos del cambio climático.En su estudio, proponen que la mayor parte de las reservas de carbón de China, Rusia y EEUU no se utilicen, junto a 260.000 millones de barriles de petróleo en Oriente Medio (una cantidad equivalente a las reservas totales de Arabia Saudí).También sugieren que en Oriente Medio no se debería extraer el 60% de sus reservas de gas. Asimismo, China, India y África deberían reducir la explotación de gas no convencional, como gas de esquisto o pizarra (shale gas en inglés). Por otro lado, subrayan que la explotación de los hidrocarburos del Ártico es incompatible con limitar el aumento de las temperaturas."El año pasado, las compañías gastaron 670 millones de dólares en la búsqueda y desarrollo de nuevas reservas de combustibles fósiles. Tendrían que reconsiderar esos gastos si se implementaran políticas para respaldar el límite de 2ºC", argumenta Paul Ekins, coautor del estudio. En su opinión, "la mayor atención global que hay hacia las políticas climáticas significa también que invertir en compañías del sector de los combustibles fósiles está volviéndose más arriesgado para los inversores, en cuanto a los beneficios que reparten a largo plazo", afirma en una nota de prensa. Por ello, espera que los "inversores prudentes en el sector de la energía vayan cambiando poco a poco hacia fuentes de energía bajas en carbono".

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