lunes, 25 de noviembre de 2013

La obesidad está en los genes

La obesidad está en los genes. Ya no es una excusa, sino la conclusión de una investigación publicada en The American Journal of Human Genetics que subraya la importancia de los factores genéticos en la obesidad y afirma que la herencia desempeña un papel clave en el 40% al 90% de los casos.

Los investigadores han encontrado que la pérdida de la función de un gen en particular en humanos y los ratones provoca la obesidad mórbida. El estudio, realizado en una familia con obesidad mórbida, proporciona nuevos datos sobre las vías sobre el control del peso corporal y el estado nutricional y los resultados podrían ser útiles para el diseño de terapias tanto para la obesidad como para la desnutrición.
Familia modelo
Gracias al análisis de los genes de una sola familia con obesidad mórbida, «hemos logrado identificar un gen que parece ser fundamental para regular el estado nutricional», señala uno de los autores principales, John Martignetti, de la Escuela de Medicina de Icahn Mount Sinai, en EE.UU. Según explica este experto, «dicho gen parece estar presente no sólo en los seres humanos y los ratones, sino también en el animal de unicelular más simple conocido. La naturaleza, siempre tan sabia, considera este gen tan importante que ha conservado su estructura durante más de 700 millones de años».
El equipo de Martignetti y Adel Shalata, del Ziv Medical Center Safed, en Israel, analizó una gran familia árabe-israelí afectada por la obesidad mórbida autosómica recesiva e identificaron una mutación en el gen alterado que codificar CEP19, una proteína ciliar. Cuando los investigadores suprimieron el gen Cep19 en los ratones, los animales se volvieron obesos y diabéticos, además de incrementarse su apetito, disminuir su gasto de energía y alterarse su metabolismo de las grasas.

«Los modelos de ratones que hemos generado, que pueden pesar más del doble que otros ratones, además de ser resistentes a la insulina, son una herramienta fundamental para la investigación para la biología básica y los ensayos clínicos», asegura Martignetti.
Problema acuciante
No obstante, el papel de esta proteína ciliar en el mantenimiento de un equilibrio entre la delgadez y la obesidad sigue siendo desconocido. Por ello, señalan, se necesitan estudios adicionales para determinar los mecanismos que subyacen en los efectos de la CEP19 en el control del apetito, el gasto de energía y la señalización y sensibilidad a la insulina.

Pero determinar esta información es cada vez más acuciante, señala Martignetti «La obesidad es una epidemia mundial que afecta a casi todas las áreas de la salud, desde la enfermedad cardiovascular hasta el cáncer. Y no hay que olvidar que las tasas de obesidad
están aumentando espectacularmente en todo el mundo. Si vamos a luchar contra esta enfermedad -concluye-, tenemos que comprender sus raíces».

Vía: http://www.abc.es/salud/noticias/obesidad-esta-genes-16339.html

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