martes, 12 de noviembre de 2013

Las cucarachas teledirigidas desatan la polémica

 Una empresa de EEUU las vende como juguetes para niños 

El Roboroach
Greg Gage y Tim Marzullo, ingenieros de la Universidad de Michigan, llevan años mandando cucarachas por correo. Ahora envían una docena por unos 18 euros y, por otros 74, un kit para operarlas y transformarlas en mitad insecto, mitad robot. Su objetivo es enseñar a los niños a controlar la mente de los insectos.
Gage y Marzullo fundaron la compañía Backyard Brains por su experiencia con jóvenes interesados en la neurociencia. Como estudiantes universitarios, querían enseñarles a los niños cómo «sonaba» la actividad cerebral, pero los equipos eran demasiado caros para las demostraciones. Para sus clases, inventaron un microcircuito para oír y ver la actividad neuronal en invertebrados, habitualmente grillos y cucarachas, sus preferidas por su vida cerebral más intensa. Dicen que no querían que los niños interesados en ciencia tuvieran que esperar a hacer un doctorado.

En los últimos tres años han trabajado en el producto que ahora empiezan a vender: el Roboroach, presentado como el primer cyborg al alcance de cualquiera para «aprender microestimulación neuronal y electrónica». Dicen haber vendido unos 300.

Cables y antenas

El paquete consiste en un microcircuito con tres electrodos capaz de controlar los movimientos de las cucarachas desde una aplicación de móvil. El mecanismo está diseñado como una mochila que se incorpora al insecto después de una operación que tiene que realizar el usuario para introducir cables en las antenas, la parte que transmite información cuando la cucaracha toca una pared o encuentra un agujero. La frecuencia de los estímulos es parecida a la empleada para tratar a enfermos de Parkinson.
Durante unos minutos, la aplicación permite dirigir a la cucaracha hasta que el bicho se adapta y deja de responder. Después de unos 20 minutos de descanso, el insecto olvida cómo superar las órdenes externas y se vuelve a empezar. La cucaracha aprende a no obedecer en una semana. Una vez terminada la misión, se recomienda colocarla en la jaula y «dejarla que pase el resto de sus días (que pueden ser hasta dos años) haciendo más cucarachas para ti y comiendo lechuga».


Vía: http://www.elmundo.es/ciencia/2013/11/12/5281262a63fd3de44c8b4582.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario