sábado, 18 de enero de 2014

La domesticación del perro pudo basarse en una capacidad preexistente del lobo para aprender de humanos

Los lobos pueden aprender cosas por la vía de observar a individuos de su manada o incluso a humanos, como por ejemplo ver dónde su congénere o el humano están ocultando comida, y hasta percatarse de cuándo un humano está tan solo fingiendo que esconde comida. Así se ha determinado en un estudio reciente, cuyos resultados sugieren que cuando nuestros antepasados comenzaron a domesticar perros, pudieron valerse de una habilidad preexistente de los lobos para aprender de otros individuos, no necesariamente miembros de su jauría ni tan siquiera congéneres.

El origen de la domesticación del perro no está claro, aunque los últimos hallazgos al respecto apuntan a que el Ser Humano domesticó al perro hace cerca de dieciocho mil años, posiblemente a partir de una población europea de lobos grises que en la actualidad está extinta. Aún así, seguía siendo un misterio cuánto de la capacidad de los perros para comunicarse con las personas deriva de habilidades sociales preexistentes en sus ancestros lobos, y cuánto deriva del conjunto de nuevos rasgos psicológicos que apareció en el perro durante la domesticación.

El nuevo estudio llevado a cabo por las investigadoras Friederike Range y Zsófia Virányi del Instituto Messerli de Investigación en la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, Austria, se centró en averiguar si los lobos y los perros pueden observar a un "demostrador" que les resulte familiar, ya sea un humano o un perro entrenado especialmente, para aprender a buscar comida en un terreno. Los sujetos de estudio fueron 11 lobos grises de Norteamérica y 14 perros, todos de entre 5 y 7 meses de edad, nacidos en cautiverio, alimentados con biberón en su infancia, y criados con supervisión humana en jaurías en los terrenos de un centro de investigación sobre lobos en Austria.

Las probabilidades de encontrar una porción de alimento se duplicaron, triplicaron, o incluso cuadruplicaron para los perros y los lobos después de observar a un demostrador humano o a un perro entrenado para ello escondiéndola, y esto indicó que los animales habían aprendido de la demostración en vez de tan solo valerse de su sentido del olfato. Más revelador aún fue el hecho de que los animales raramente buscaron el alimento cuando el experimentador humano había solamente simulado esconderlo, y esto prueba que los cánidos observaron con mucha atención las acciones del humano y se dieron cuenta de que no había escondido comida.
Los lobos fueron menos propensos a recoger la comida escondida por los perros entrenados. Esto no significa necesariamente que no estuvieran prestando atención a los perros entrenados. De hecho puede denotar una magnífica capacidad de observación, ya que los lobos pudieron ser lo bastante astutos como para llegar a la conclusión de que los perros no debían encontrar muy sabroso al alimento ya que no habían comido ávidamente de él, y por lo tanto no se molestaron en ir a buscarlo, asumiendo que los perros, como semejantes suyos, tendrían los mismos gustos alimentarios exactos que ellos, a diferencia de los humanos.

Las investigadoras han determinado que la capacidad para aprender de otras especies incluyendo al Ser Humano, no es exclusiva de los perros sino que también estaba presente en sus ancestros lobos. Los humanos prehistóricos y los ancestros de los perros pudieron aprovechar esta capacidad para coordinar mejor sus acciones conjuntas.

Vía: http://noticiasdelaciencia.es/not/9310/la_domesticacion_del_perro_pudo_basarse_en_una_capacidad_preexistente_del_lobo_para_aprender_de_humanos/

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