Los resultados, publicados en la revista Nature Climate Change, muestran que los molinos pueden afectar en gran medida a las tormentas tropicales reduciendo hasta en casi 150 kilómetros hora (hasta un 50%) los picos de viento y calmando hasta un 79% la violencia del huracán.
El profesor de Ingeniería Civil y Ambiental de Stanford Mark Jacobson se ha pasado 24 años desarrollando este complejo modelo computacional, pero para esta última investigación ha introducido en su ordenador casos reales de algunos de los huracanes que más daños han causado en EEUU en los últimos años y ha probado a introducir un parque eólico de decenas de miles de molinos frente a la costa para ver qué hubiera ocurrido. Concretamente Jacobson y sus colegas simularon la llegada de tres huracanes: el Sandy, que llegó a Nueva York, y el Isaac, ocurrido en Nueva Orleans, ambos en 2012; y también el Katrina, que devastó Nueva Orleans en 2005.
"Lo que hemos visto es que cuando los molinos eólicos están presentes, ralentizan los vientos de rotación exterior del huracán", asegura Jacobson. "Esto desencadena una disminución de la altura, lo que reduce el movimiento de aire hacia el centro del huracán, incrementando la presión central, y da como resultado una menor velocidad de los vientos del huracán entero y hace que se disipe antes", dice el investigador.
Vía: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/02/27/530e2f17268e3ea9698b4576.html
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