miércoles, 12 de marzo de 2014

Despertar de un coma es posible pero «no como en las películas»

Despertar de un coma es posible pero «no como en las películas»Quien haya visto «Good Bye Lenin» recordará cómo su protagonista, Christiane, una antigua ciudadana de la antigua República Democrática Alemana, despierta tras permanecer años en coma cuando ya ha caído el muro de Berlín y su realidad no se parece nada a lo que recordaba antes de entrar en ese profundo sueño. Christiane despertó, como en otras películas, sin más. Simplemente, abrió los ojos y prosiguió su vida, sin rastro de secuelas en su cerebro.
La realidad que se ve en los hospitales y centros de neurorehabilitación es otra. «Nadie despierta como en las películas», asegura a ABC Jesús Porta-Etessam, neurólogo de la Fundación Vilanorte-Laguna y del Hospital Clínico de Madrid. Entre el 40 y el 60 por ciento de las personas que permanecen en coma más de dos meses tras un traumatismo craneoencefálico, como el que ha sufrido el piloto de Fórmula 1, Michael Schumacher, no logra sobrevivir y el que lo hace arrastra lesiones mentales y motoras de forma permanente.
Eso es lo que dice la estadística, aunque la experiencia también nos muestra casos excepcionales. «Siempre digo que en Medicina los “milagros” existen y los vemos casi todas las semanas, aunque nunca como en las películas», insiste.
Porta recuerda uno de esos «milagros» recientes, el de un chico que permanecía en estado vegetativo tras un accidente de tráfico con unas lesiones «brutales» y ha recuperado la conciencia después de dos años de luchar enérgicamente por su recuperación. «Arrastra graves secuelas, pero se levanta, sonríe y ha empezado a comunicarse con su novia. Desde luego, es la excepción, pero es una prueba de que se puede y se debe luchar por este tipo de pacientes».
Como a Schumacher, los cuidados pasan por mantenerle a salvo de infecciones oportunistas como las neumonías, hacer una rehabilitación física para mantener activos sus músculos e impedir su rigidez y mucha estimulación neurológica. El último intento del Hospital de Grenoble para sacar al piloto de su letargo es reponer grabaciones de la radio del equipo de Ferrari en la etapa en la que el alemán el principal piloto de la escudería italiana y era invencible en los circuitos.
Cualquier estrategia es válida si sirve para despertarle. Puede funcionar cualquier tipo de estímulo. Se pueden utilizar grabaciones que evoquen tiempos felices, fotos de familia, sonidos, reproducir en el hospital la habitación de su casa… «La emotividad es muy importante en estos casos y también personalizar el tratamiento. Lo más importante es diseñar una rehabilitación a la medida de cada caso. Cada paciente es distinto», apunta el neurólogo.
Quizá todo este trabajo sirva para despertar a Schumacher de un estado en el que permanece desde el pasado 29 de diciembre, el día en el que se estrelló en una estación de esquí de los Alpes franceses. Y puede que también se convierta en otro «milagro» de la Medicina, como Terry Wallis, un hombre de Arkansas que despertó después de 19 años en un estado de mínima conciencia. Quedó en coma tras sufrir un accidente de coche en 1984 y despertó el 11 de junio de 2003, tras casi dos décadas en blanco. Un día dijo «mamá» al ver entrar a su madre en la habitación y poco a poco empezó a enlazar frases cortas. Es el caso del coma más prolongado que la Medicina ha documentado.
El de Wallis es un caso entre 300 millones, según sus neurólogos que atribuyeron su recuperación a un lento proceso de autoreparación del cerebro. En realidad, Wallis nunca llegó a estar en un coma profundo. Su situación se define como «estado de conciencia mínimo». Estaba despierto y ofrecía ocasionalmente algún signo de entendimiento, aunque era incapaz de relacionarse con el exterior. Él tampoco se despertó como en las películas. No abrió los ojos e inmediatamente recuperó su vida. Los que logran volver tardan años en recuperar sus recuerdos y el control de sus movimientos.

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