lunes, 17 de marzo de 2014

Estrategias fáciles para evitar la obesidad en gatos domésticos sin reducirles la comida

[Img #18810]Los propietarios de gatos a menudo tienden a sobrealimentarlos, asumiendo erróneamente que la pequeña cantidad de alimento que es la adecuada para cubrir sus necesidades no es suficiente para nutrirles correctamente. Por otra parte, poca gente puede sacar a pasear y hacer correr a sus gatos, de modo que, si no cuentan con más espacios que el interior de una vivienda, no suelen hacer tanto ejercicio como por ejemplo los perros que dan largas caminatas con sus dueños, una imagen habitual en la ciudad y en el campo, o que incluso les acompañan trotando mientras estos hacen “footing”.
A la hora de decidir adquirir un gato, un perro o cualquier otro animal de compañía que puedes conseguirlos en tiendas o puedes ver mas mascotas aquí, hay que asumir también la responsabilidad de alimentarlo correctamente, y esto significa no solo evitar que pase hambre sino también evitar sobrealimentarle. En el caso de los gatos, por las razones expuestas, no es tan fácil a priori mantenerles en buena forma física. Jugar con ellos ayuda, pero no siempre tenemos tiempo suficiente.
Al igual que ocurre con las personas, la obesidad felina está a menudo conectada a un consumo excesivo de comida o a una insuficiente actividad física. Los intentos de rebajar las calorías diarias ingeridas, si no van acompañados de otras medidas estratégicas, terminan fracasando a menudo, ya que es difícil enfrentarse a la sensación de hambre, tanto para nosotros como para los gatos.
Conscientes de esta problemática gatuna, unos científicos de la Universidad de Illinois en Estados Unidos han hecho una investigación en la que han puesto a prueba un método que con anterioridad se sugirió como potencialmente capaz de combatir la obesidad en gatos sin reducirles las calorías diarias ingeridas ni tener que incitarles directamente a hacer ejercicio. La estrategia es sencilla y consiste simplemente en darles de comer con mayor frecuencia durante el día y en cantidades pequeñas, de modo que acaben consumiendo la misma cantidad diaria de comida que antes pero más repartida. Por supuesto, esa cantidad total nunca debería ser excesiva, pero en cualquier caso repartirla ayudará a mitigar su impacto.
La situación es comparable, en algunos aspectos, a la diferencia que hay entre si los humanos tomamos la comida bien repartida en varias ocasiones a lo largo del día o si la tomamos concentrada casi toda en el almuerzo, situación esta última que nos provocará el sopor típico de todo banquete y la consiguiente pereza de emprender actividades físicas.
Otra estrategia, la de darles a comer alimentos más ricos en agua, que también funciona en los humanos, se ha puesto a prueba en gatos durante el mismo estudio de la Universidad de Illinois.
A través de pruebas con gatos y observando luego su conducta, el equipo de Kelly Swanson ha determinado que tanto incrementar la frecuencia de las comidas durante el día, como ofrecerles alimentos que contienen agua dietética añadida (ninguno de los métodos implicó reducir la cantidad total de comida total ingerida durante el día) sirvió para promover más actividad física espontánea en los gatos del estudio. 

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/9851/estrategias_faciles_para_evitar_la_obesidad_en_gatos_domesticos_sin_reducirles_la_comida/

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