lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Hasta qué punto las miradas delatan que una persona juzga a otra por su físico?

La proverbial mirada automática de un hombre al pecho y a las caderas de una mujer cuando la ve por vez primera, ha hecho correr ríos de tinta. Más allá de la controversia de si eso es un signo claro de sexismo, y de las estimaciones sobre la frecuencia de las miradas femeninas equivalentes dirigidas a las partes más viriles de un hombre, se echaba en falta un estudio actualizado que midiera a la perfección las miradas masculinas y las comparase con valoraciones emitidas por esos mismos hombres sobre mujeres, tanto acerca del aspecto físico de ellas, como sobre sus impresiones subjetivas acerca de las cualidades como personas de tales mujeres. Una nueva investigación ha explorado ahora esta parcela tan polémica de la psicología.

Sarah J. Gervais, Michael D. Dodd y Arianne M. Holland, de la Universidad de Nebraska Lincoln en Estados Unidos, emplearon tecnología de seguimiento de movimientos oculares para rastrear minuciosamente la conducta visual tanto de hombres como de mujeres cuando miraban imágenes de diferentes mujeres con cuerpos de clases distintas.

Los investigadores equiparon a 65 estudiantes universitarios con un dispositivo de seguimiento de movimientos oculares y les pidieron que mirasen 30 fotografías de 10 mujeres de edad similar y que calificasen la apariencia o la personalidad de la mujer en cada imagen. Cada imagen original fue manipulada para hacer que los senos fuesen más o menos prominentes, y para acentuar o mitigar la delgadez de la cintura y la anchura de las caderas. De ese modo, una misma mujer se veía idéntica en todo excepto en esos rasgos.

Cuando se les pidió que evaluasen la apariencia de una mujer, los participantes en el estudio miraron mucho a esas partes del cuerpo de cada una.Aunque los hombres del estudio exhibieron tal conducta visual de manera reiterada, los investigadores constataron que los patrones oculares de las mujeres eran similares a los de los hombres. Sin embargo, los participantes varones calificaron más positivamente a las mujeres con más curvas que a las mujeres con menos curvas, mientras que las participantes femeninas valoraban de manera similar a las mujeres tanto si tenían curvas como si no. Es probable que las mujeres mirasen a esas partes del cuerpo de las féminas por influencia social, a modo de comparación con ellas mismas siguiendo el criterio masculino del atractivo físico femenino.

Mientras que los hombres se fijaban con rapidez tanto en los cuerpos como en las caras de las mujeres de las fotos, las observadoras femeninas en algunas circunstancias tendían a dirigir con mayor rapidez sus miradas a los rostros.

Otro hallazgo clave relacionado con el papel de la forma corporal es que, incluso cuando las instrucciones del estudio alentaban a los participantes a concentrarse en la personalidad que ellos intuían que tenía la fémina analizada, un encargo que parecía razonable que les moviera a fijarse más en el rostro, intentando adivinar en él expresiones sutiles delatadoras de la personalidad de la mujer, las mujeres con más curvas, o sea las que poseen la silueta popularmente referida como de reloj de arena o de guitarra, fueron percibidas más positivamente por los participantes masculinos que las mujeres con una silueta más rectilínea.

Vía: http://noticiasdelaciencia.com/not/8853/_hasta_que_punto_las_miradas_delatan_que_una_persona_juzga_a_otra_por_su_fisico_/

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